martes, 21 de junio de 2011

`X-Men: Primera Generación´, decentísimo entretenimiento veraniego



Charles Xavier (James McAvoy): “Escúchame atentamente amigo mío, matar a Shaw no te traerá la paz”
Erik Lehnsherr (Michael Fassbender): “La paz nunca ha sido una opción”
Las dos primeras entregas de `X-Men´ dirigidas por el habitualmente infravalorado Bryan Singer (`Sospechosos Habituales´, `Valkiria´) no sólo fueron de las primeras películas que pusieron de moda la ya cansina moda de las adaptaciones cinematográficas de superhéroes, sino que también son de las que mejor paradas han salido, más ahora vistas con el paso de los años y comparadas con el tipo de deprimente espectáculo que ofrecen ahora (llámese `Lobezno´, `Iron Man 2´ o `Thor´). Vale que las películas dirigidas por el director de `Sospechosos Habituales´, que abandonó la saga para adaptar otro superhéroe con la incomprendida y bellísima `Superman Returns´ (2006), no eran obras maestras, pero que me aspen si no era cine inteligente, serio, emocionante y bien realizado (la escena del ataque del rondador nocturno al presidente con la que comienza `X2´ es poco menos que prodigiosa).

Ahora tocaba ver si un nuevo director en alza como lo es Mathew Vaughn (la simpatiquísima `Stardust´ y la estupenda `Kick-Ass´ son obra suya) lograba alzar una franquicia hundida tras la marcha de Singer (de vuelta en esta como productor) por gente sin ningún talento o imaginación como Brett Ratner o Gabin Hood, y que nos devolvía al origen de los X-men centrándose principalmente en la juventud de Charles Xabier y Erik Lehnsher (alias Magneto) interpretados por dos actores muy de actualidad: James McAvoy (`El Último Rey de Escocia´, `Wanted´) y Michael Fassbender (`Malditos Bastardos´, `300´), y que todo hay que decirlo: están clavaos como las imágenes rejuvenecidas de Patrick Stewart y Ian McKellen. A estos dos los acompañan tanto actores de renombre como jóvenes promesas buscando su oportunidad: Kevin Bacon, January Jones, Jennifer Lawence, Rose Byrne, Caleb Landry Jones, Nicholas Hoult y Oliver Platt, entre otros.

lunes, 20 de junio de 2011

`Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas´, perdiendo completamente el rumbo



“¿Sabéis esa sensación que se suele tener al estar en un lugar elevado? ¿Esas ganas de saltar…? Yo no las siento.”
-Jack Sparrow (Johnny Depp)
Probablemente no haya mucha gente que considere a Gore Verbinski un buen artesano. De hecho, ni yo mismo, que considero que más o menos controlo de esto de cine (más que nada porque no sé de otra cosa) me haya dado cuenta hasta hace bien poco de que el realizador de cosas tan dispares como `Un Ratoncito Duro de Roer´ (1997), `The Ring´ (2002) o `El Hombre del Tiempo´ (2005) es un cineasta de gran talento, que compensa su falta de gran personalidad con un dominio envidiable de su oficio y un profundo amor por todo lo que hace. Supongo que me acabé de dar cuenta de todo esto tras el estrenos de esa maravillosa rareza llamada `Rango´, y me lo ha confirmado esta cuarta entrega de `Piratas del Caribe´, no porque la haya dirigido él sino precisamente por lo contrario, recordándome esa gran verdad de que nunca se valora suficiente algo hasta que nos falta.
Así es, yo no valoré lo suficiente el trabajo de Verbiski en las anteriores entregas de la saga, `La Maldición de la Perla Negra´ (2003), `El Cofre del Hombre Muerto´ (2006) y `En el Fin del Mundo´ (2007), y ahora que ha tomado el mando Rob Marshall (`Chicago´, `Memorias de una Geisha´) me doy cuenta de que la cosa no es tan fácil, que no basta con tener detrás al todopoderoso Jerry Bruckheimer, llenar la pantalla de efectos especiales, tener a Johnny Depp haciendo el ganso y a Hans Zimmer poniéndole ritmo al asunto. No, sin duda todas esas cosas ayudan pero de nada sirven si no se tiene cine en las venas, si no se saber dotar de ritmo a una secuencia, si no se sabe dar emoción a un determinado momento. A muchos les parecerá que nada ha cambiado, y que esta cuarta entrega de `Piratas del Caribe´ es tan funcional como cualquiera de sus predecesoras. A mí me parece desastrosa.

jueves, 16 de junio de 2011

`Desmontando a Harry´, sencillamente descacharrante



“¿Qué hay de malo en la ciencia? Mira, si tengo que elegir entre Dios y el aire acondicionado prefiero el aire acondicionado.”
-Harry Block (Woody Allen)
Hace un tiempo, con motivo de la estupenda `Midnight in Paris´ (que por alguna extraña razón no ha sido oficialmente traducida con el cantado título de `Medianoche en Paris´) volví a ver una de las más famosas películas de Woody Allen, que ya había tenido la oportunidad de ver hace un año y que no me convenció demasiado en su momento. Pero, como no me harto de decir, una película no es un solo visionado y ya está, pues muchas veces el disfrute del cine está demasiado condicionado por factores que nada tienen que ver con el mismo. En este caso, la fama de la que venía precedida la película, que impide muchas veces valorar las cosas por sus verdaderas cualidades, ni más ni menos que como lo que son en lugar de compararlas con lo que “dicen que debería de ser” o “es famosa por tal”… Como digo, memeces que sólo estorban.
Pero para algo se inventaron los segundos visionados, y ahora sí que puedo decir que `Desmontando a Harry´ es una de las mejores, más divertidas, originales, personales e hilarantes películas que ha dirigido Woody Allen en toda su (larga) carrera (o al menos que yo haya visto, claro está), un film sencillamente descacharrante en el que el veterano director se coge a sí mismo y se despedaza para deleite del espectador, en un ejercicio indudablemente sarcástico y lleno de ironía, pero también un auto psicoanálisis muy valiente y consciente de sí mismo. De hecho, mientras la veía, iba descubriendo que pese a haberla visto hace tan poco había cosas de las que no me acordaba, que no se me antojaban tan divertidas, resultando finalmente que parecía que estuviese viendo el film por primera vez. Y en cierto sentido así era.

miércoles, 15 de junio de 2011

`Midnight in Paris´, el romanticismo de una época ya pasada



“Estás enamorado de una fantasía.”
-Inez (Rachel McAdams)
Apenas nueve meses después de estrenar su última película, la decepcionante y aburrida `Conocerás al Hombre de tus Sueños´ (You Will Meet a Tall Dark Stranger, 2010), regresa el infatigable Woody Allen, y lo hace por todo lo alto con la que es sin duda una de sus películas más valoradas y exitosas de los últimos años junto con la desternillante `Si la Cosa Funciona´ (Wathever Works, 2009) y la poderosa `Match Point´ (id, 2005). La novedad es que esta vez el escenario se desarrolla en Paris, lo cual es no sería relevante en cualquier otro director, pero Allen es uno de esos autores que se nutren del entorno que les rodea dando como resultado un tipo de obra completamente nueva. Si con `Macht Point´, `Scoop´ y `El Sueño de Casandra´ el cambio de su amada Nueva York a territorio Londinense le sentó bien (como no pudo decirse de Barcelona en cierta olvidable película), en `Medianoche en Paris´ la fascinación de Allen por las maravillas de la ciudad de la luz es palpable, y es quizá por ello que su película se siente completamente mágica.
Aconsejo no seguir leyendo a partir de aquí si se quiere ir completamente “virgen” a ver la película, lo cual es recomendable para disfrutarla plenamente, para entrar en su juego ignorante de lo que éste nos propondrá. No es que sea un film especialmente original ni repleto de tramposos giros sorpresa, y la verdad es que habiendo estado ya cincuenta años metido en esto del cine lo cierto es que al bueno de Allen le quedan pocas cosas nuevas que contar, lo cual no infiere en que el modo de contarlas sea más y o menos interesante o acertado. La singularidad de `Midnight in Paris´ está en su conseguido vitalismo y en su melancolía (muy poco comunes en el ácido mundo de Allen, y más últimamente) como lo era la sordidez y tragedia en `Match Point´ y `El Sueño de Casandra´ (film muy infravalorado, por cierto) y la sana mala uva de `Si la Cosa Funciona´, donde Larry David interpretaba al alter ego más malhumorado que Allen ha creado nunca.

martes, 14 de junio de 2011

`Sin Identidad´, entretenida copia de Bourne



“¿Sabes lo que es perder la cabeza? Es como una batalla entre quien dicen que eres, y quien tú sabes que eres. ¿Quién cree usted que gana?”
-Dr. Martin Harris (Liam Neeson)
Suele ocurrir, y no pocas veces en el cine actual, que puntos de partida llamativos, dispares o incluso delirantes dan pie a una película que, por estar completamente construida en torno a ellos, no da más de sí, se agota extremadamente pronto y lo único valioso que queda al final es eso: la idea inicial, que no ha sabido explotarse adecuadamente por parte de sus artificies ya sea por falta de talento o por falta de ganas. Este fenómeno parece justamente una copia inversa de cine más clásico como el de Alfred Hitchcock, en el que el punto de partida no era más que un mero macguffin (expresión acuñada por el propio Hitchcock), una excusa que daba origen a todo lo demás y que realmente no es lo que más importaba en la película (aunque bastaba para que muchos la prejuzgasen y menospreciasen injustamente).
Por el tipo de trama que plantea (un hombre tiene un accidente y al despertar de un coma descubre que ha sido “sustituido” por otra persona e incluso su misma mujer dice no conocerle) `Sin Identidad´ podría situarse entre este tipo de película, con un punto de partida interesante pero a primera vista imposible, que realmente tenía muchas papeletas para resbalar y no llegar a buen puerto (todo depende del modo de hacer “creíble” al espectador la explicación final, sin resultar demasiado tramposo). Afortunadamente, y a pesar de sus defectos (que los tiene), la película cuenta con Liam Neeson de protagonista (ya demostró que podía sostener él solito y sin ninguna ayuda una cinta no demasiado sólida como `Venganza´), que es un actor capaz de ganarse al espectador con su simple carisma (razón por la cual esta película ya me resultó de primeras bastante más estimulante que la flojita `A Todo Gas 5´), y también tiene al director barcelonés Jean Collet-Serra tras las cámaras, dejando patente un saber hacer ya había evidenciado con la pasable `La Casa de Cera´ (2005) y sobre todo con la decentísima `La Huérfana´ (Orphan, 2009).

lunes, 13 de junio de 2011

`El Sicario de Dios (Priest)´, tonta, rápida e intensa



“Ir contra la iglesia es ir contra Dios.”
Básicamente esas tres sensaciones que acompañan al título de la película justo arriba son las que le quedan a uno después de ver `El Sicario de Dios´ (Priest, 2011), el segundo largometraje de Scott Stewart, que ya nos trajo el año pasado otro coctel multireferencial de intenciones similares (aunque presupuesto sustancialmente inferior) también protagonizado por Paul Bettany llamado `Legión´ (id, 2010). El film se llevó palos hasta en el carnet de identidad, demasiados en mi opinión, pues si bien la película distaba mucho de ser buena tampoco hacía daño a la vista y servía para echar el rato mejor que muchas otras.

Algo parecido ha pasado con esta `Priest´, que tiene como punto de origen la conocida novela gráfica de Min-Woo Hyung, y nos propone una especie de western postapocalíptico que, al igual que ya lo hacía `Legión´, bebe de otras muchas películas (en este caso `Mad Max´, `Blade Runner´, `Blade´, `Matrix´, `Star Wars´…) al mismo tiempo que toma prestada en muchos sentidos la estética del cómic y de los videojuegos. El resultado es sin duda un pastiche poco original, realmente tan tonto como entretenido.

domingo, 12 de junio de 2011

`The Fast and Furious 5 (Fast Five)´, rápidos y chulos



“Todo apunta a que tarde o temprano, terminaremos entre rejas o enterrados en alguna zanja. Pero hoy no…”
-Dom Toretto (Vin Diesel)

Como aficionado al cine en general y al buen cine de acción y aventuras en particular, no deja de sorprenderme la buena recepción (siempre entre comillas) por parte del público y la crítica de la quinta entrega de la saga de `A Todo Gas´, a la que han coronado con la etiqueta de “la mejor de la saga” como si eso fuese decir mucho o siquiera algo. Porque de hecho ya la primera dirigida por Rob Cohen (director capaz de hacer algo tan entretenido como `Dragonheart´ y algo tan puñeteramente malo como `The Mummy 3´) no dejaba de ser una vulgar copia en clave automovilística de la simpática película de acción `Le Llaman Bodhi´ (Point Break, 1991) de Kathryn Bigelow (ahora famosa por ganar el Oscar por `En Tierra Hostil´), con Keanu Reeves y y Patrick Swayze de protagonistas. Y esto no es algo que me invente yo o una exageración, simplemente poned las dos películas una frente a la otra, cambiad los surfistas por aficionados al tuning y el sentido común hará el resto.
Como suele ser habitual en este tipo de películas “de segunda”, y a pesar del evidente éxito de la cinta (injustamente más famosa que la de Bigelow), los implicados principales se desvincularon del proyecto en busca de ofertas más jugosas y de hacer películas más interesantes. Y es que por aquel entonces (comienzos del 2000) parecía que gente como Vin Diesel (que tampoco participó en la segunda de `XXX´), Paul Walker y Michelle Rodriguez se iban a comer el mundo, eran jóvenes, estaban empezando y les esperaba un gran futuro por delante. Decir que finalmente su carrera no ha dado ni por asomo tanto de que hablar ni nada especialmente destacable a lo que agarrarse trasciende el mero eufemismo para meterse peligrosamente en el terreno de la falsedad. Me atrevo a suponer que probablemente esa es la razón de la vuelta del equipo original a la cuarta entrega, en busca de un éxito seguro al explotar la que todavía seguía siendo una marca conocida y bajo la batuta del director de la bochornosa tercera entrega (completamente desvinculada de las otras). Un tal Justin Lin (`El Desafío´ es lo más llamativo que ha hecho).

sábado, 11 de junio de 2011

`Agua para Elefantes´, vida, muerte y amor en el circo



“Eres una mujer hermosa, mereces una vida hermosa.”
-Jacob (Robert Pattinson)
Entiendo que uno pueda sentir cierta reticencia a ver `Agua para Elefantes´ (Water fo Elephants, Francis Lawrence, 2011) pensando que es seguramente uno de esos productos creados para explotar el tirón de su protagonista Robert Pattinson, convertido en ídolo entre las adolescentes de la noche a la mañana gracias a su papel de Edward, el vampiro “brillante” en la aburrida `Crepúsculo´ (Twilight, Catherine Hardwicke, 2008). Pero a pesar de las apariencias, y aún sabiendo que seguramente esa es la razón por la que le han dado el papel más allá de sus discutibles dotes actorales, lo cierto es que `Agua para Elefantes´ trasciende todo eso, resultando un film con no pocas cualidades: sencillo, romántico, realizado con buen gusto, y que por si no fuera poco cuenta con la impagable presencia de Christoph Waltz (que para el que haya estado debajo de una piedra estos últimos años ganó el Oscar a mejor secundario por su perfecta composición del coronel Hans Landa en la magistral `Malditos Bastardos´).
Ya la presencia del director Francis Lawrence, novato realizador de las entretenidas `Constantine´ (id, 2005) y `Soy Leyenda´ (I Am Legend, 2007), llamaba bastante la atención. Y no porque Lauwence haya demostrado ser un gran director en su todavía corta carrera, sino más bien por dejar claro que es un buen artesano capaz de realizar con profesionalidad y oficio su labor tras las cámaras, sin llegar a construir nada de inmenso valor pero sin caer tampoco en la mediocridad del cine comercial actual. Eso en los tiempos que corren es mucho, y `Agua Para Elefantes´ no supone una excepción. De hecho la cinta es a lo que al cine romántico se refiere lo mismo que `Constantine´ y `Soy Leyenda´ son al cine de cómic, acción y aventuras: un buen entretenimiento que no llega a estar a la altura de las grandes cintas del género, pero que se sitúa tranquilamente por encima de la media.

viernes, 10 de junio de 2011

`Thor´, un quiero y no puedo



“No eres más que un niño que intenta demostrar ser un hombre.”
-Laufey, rey de los gigantes del hielo
Aún recuerdo cuando salieron los primeros carteles y avances de `Thor´, y me frotaba yo las manos con las inmensas posibilidades de que un personaje como este hubiera tenido la suerte de caer en las manos de un director como Kenneth Branagh (`Hamblet´, `Frankestein de Mary Shelley´, `Mucho Ruido y Pocas Nueces´) esperando que todo esto se tradujera en una gloriosa aventura, de gran carga dramática e incluso un magnifico potencial épico (pocas historias de la Marvel invitan tanto a ello como la de Thor). Cuán amargo es darse cuenta de cómo son realmente las cosas en un mundo en el que lo que importa no es construir una gran película ni contar una historia que valga realmente la pena, sino realizar un producto que ofrezca lo mínimo posible con vistas a ser explotado en sucesivas secuelas, diseñadas para sacar el dinero de nuestros bolsillos y meterlo en el de los productores de Hollywood.
Escribo así pues estas líneas algo indignado, quizá más de lo debido, pues me revienta pensar en las posibilidades de `Thor´, en lo que podría haber sido y finalmente no fue. Porque aquí no se trata de falta de talento, hay mucho de eso en la película de Branagh, no sólo en el apartado técnico, sino también en el actoral. Pero poco de eso importa cuando el director, que debería de ser siempre el máximo responsable, el que cortase el bacalao, pasa a un segundo plano y se convierte en un títere en manos del estudio Marvel, que desde `Iron Man´ producen todas sus películas en las que han intentado imponer el sello personal de la compañía. Y ese es precisamente el problema, que tanto esta `Thor´ como `Iron Man´, `Iron Man 2´, `El Increíble Hulk´ y `Lobezno´ están cortadas por el mismo patrón, parecen dirigidas por la misma persona, no hay diferencias en cuanto a forma entre unas y otras. 

jueves, 9 de junio de 2011

`Scream 4´, saber reírse de uno mismo



“Hoy en día la única manera de sobrevivir a una película de terror es siendo gay.”
-Robbie Mercer (Erik Knudsen)
No es precisamente Wes Craven un genio del cine de terror, al menos para el que esto escribe. Sin duda ha sido un tío avispado, que ha logrado tocar la fibra sensible del público en diferentes décadas, adaptándose a los tiempos siempre que era necesario y cosechando un par de éxitos que, como `Las Colinas Tienen Ojos´ (The Hills Have Eyes, 1977), `Pesadilla en Elm Street´ (Nightmare on Elm Street, 1984) o la primera entrega de esta saga que ahora tenemos entre manos (`Scream, Vigila Quién Llama´,1996) son ya un ícono de la historia de cine, en el sentido al menos de que ser figuras reconocibles y referenciales (sobre todo Freddie Krueger), no necesariamente porque sean grandes obras.
Porque en general, si comparamos a Craven con verdadero maestro del terror como John Carpenter, y ya no digamos sus películas, las limitaciones del bueno de Craven quedan al descubierto, siendo el suyo un tipo de cine artesanalmente loable pero que curiosamente resiste muy mal el paso del tiempo, que envejece mal, hasta tal punto que incluso una de sus películas supuestamente más sólidas como `Pesadilla en Elm Street´ vista hoy ha perdido toda su capacidad sobrecogedora (mientras que películas como `Halloween´ o `La Cosa´ siguen resultando igual de inquietantes que el día de su estreno). Y por si fuera poco su material suele ser mejorado con facilidad en las actuales revisitaciones por parte de Hollywood (cuando lo normal suele ser lo contrario) como demuestran los remakes de `Las Colinas Tienen Ojos´ y `La Última Casa a la Izquierda´ (no así la lamentable nueva entrega de Freddy Krueger).