
“¿Sabes lo que es perder la cabeza? Es como una batalla entre quien dicen que eres, y quien tú sabes que eres. ¿Quién cree usted que gana?”-Dr. Martin Harris (Liam Neeson)
Suele ocurrir, y no pocas veces en el cine actual, que puntos de partida llamativos, dispares o incluso delirantes dan pie a una película que, por estar completamente construida en torno a ellos, no da más de sí, se agota extremadamente pronto y lo único valioso que queda al final es eso: la idea inicial, que no ha sabido explotarse adecuadamente por parte de sus artificies ya sea por falta de talento o por falta de ganas. Este fenómeno parece justamente una copia inversa de cine más clásico como el de Alfred Hitchcock, en el que el punto de partida no era más que un mero macguffin (expresión acuñada por el propio Hitchcock), una excusa que daba origen a todo lo demás y que realmente no es lo que más importaba en la película (aunque bastaba para que muchos la prejuzgasen y menospreciasen injustamente).
Por el tipo de trama que plantea (un hombre tiene un accidente y al despertar de un coma descubre que ha sido “sustituido” por otra persona e incluso su misma mujer dice no conocerle) `Sin Identidad´ podría situarse entre este tipo de película, con un punto de partida interesante pero a primera vista imposible, que realmente tenía muchas papeletas para resbalar y no llegar a buen puerto (todo depende del modo de hacer “creíble” al espectador la explicación final, sin resultar demasiado tramposo). Afortunadamente, y a pesar de sus defectos (que los tiene), la película cuenta con Liam Neeson de protagonista (ya demostró que podía sostener él solito y sin ninguna ayuda una cinta no demasiado sólida como `Venganza´), que es un actor capaz de ganarse al espectador con su simple carisma (razón por la cual esta película ya me resultó de primeras bastante más estimulante que la flojita `A Todo Gas 5´), y también tiene al director barcelonés Jean Collet-Serra tras las cámaras, dejando patente un saber hacer ya había evidenciado con la pasable `La Casa de Cera´ (2005) y sobre todo con la decentísima `La Huérfana´ (Orphan, 2009).
