domingo, 12 de junio de 2011

`The Fast and Furious 5 (Fast Five)´, rápidos y chulos



“Todo apunta a que tarde o temprano, terminaremos entre rejas o enterrados en alguna zanja. Pero hoy no…”
-Dom Toretto (Vin Diesel)

Como aficionado al cine en general y al buen cine de acción y aventuras en particular, no deja de sorprenderme la buena recepción (siempre entre comillas) por parte del público y la crítica de la quinta entrega de la saga de `A Todo Gas´, a la que han coronado con la etiqueta de “la mejor de la saga” como si eso fuese decir mucho o siquiera algo. Porque de hecho ya la primera dirigida por Rob Cohen (director capaz de hacer algo tan entretenido como `Dragonheart´ y algo tan puñeteramente malo como `The Mummy 3´) no dejaba de ser una vulgar copia en clave automovilística de la simpática película de acción `Le Llaman Bodhi´ (Point Break, 1991) de Kathryn Bigelow (ahora famosa por ganar el Oscar por `En Tierra Hostil´), con Keanu Reeves y y Patrick Swayze de protagonistas. Y esto no es algo que me invente yo o una exageración, simplemente poned las dos películas una frente a la otra, cambiad los surfistas por aficionados al tuning y el sentido común hará el resto.
Como suele ser habitual en este tipo de películas “de segunda”, y a pesar del evidente éxito de la cinta (injustamente más famosa que la de Bigelow), los implicados principales se desvincularon del proyecto en busca de ofertas más jugosas y de hacer películas más interesantes. Y es que por aquel entonces (comienzos del 2000) parecía que gente como Vin Diesel (que tampoco participó en la segunda de `XXX´), Paul Walker y Michelle Rodriguez se iban a comer el mundo, eran jóvenes, estaban empezando y les esperaba un gran futuro por delante. Decir que finalmente su carrera no ha dado ni por asomo tanto de que hablar ni nada especialmente destacable a lo que agarrarse trasciende el mero eufemismo para meterse peligrosamente en el terreno de la falsedad. Me atrevo a suponer que probablemente esa es la razón de la vuelta del equipo original a la cuarta entrega, en busca de un éxito seguro al explotar la que todavía seguía siendo una marca conocida y bajo la batuta del director de la bochornosa tercera entrega (completamente desvinculada de las otras). Un tal Justin Lin (`El Desafío´ es lo más llamativo que ha hecho).

sábado, 11 de junio de 2011

`Agua para Elefantes´, vida, muerte y amor en el circo



“Eres una mujer hermosa, mereces una vida hermosa.”
-Jacob (Robert Pattinson)
Entiendo que uno pueda sentir cierta reticencia a ver `Agua para Elefantes´ (Water fo Elephants, Francis Lawrence, 2011) pensando que es seguramente uno de esos productos creados para explotar el tirón de su protagonista Robert Pattinson, convertido en ídolo entre las adolescentes de la noche a la mañana gracias a su papel de Edward, el vampiro “brillante” en la aburrida `Crepúsculo´ (Twilight, Catherine Hardwicke, 2008). Pero a pesar de las apariencias, y aún sabiendo que seguramente esa es la razón por la que le han dado el papel más allá de sus discutibles dotes actorales, lo cierto es que `Agua para Elefantes´ trasciende todo eso, resultando un film con no pocas cualidades: sencillo, romántico, realizado con buen gusto, y que por si no fuera poco cuenta con la impagable presencia de Christoph Waltz (que para el que haya estado debajo de una piedra estos últimos años ganó el Oscar a mejor secundario por su perfecta composición del coronel Hans Landa en la magistral `Malditos Bastardos´).
Ya la presencia del director Francis Lawrence, novato realizador de las entretenidas `Constantine´ (id, 2005) y `Soy Leyenda´ (I Am Legend, 2007), llamaba bastante la atención. Y no porque Lauwence haya demostrado ser un gran director en su todavía corta carrera, sino más bien por dejar claro que es un buen artesano capaz de realizar con profesionalidad y oficio su labor tras las cámaras, sin llegar a construir nada de inmenso valor pero sin caer tampoco en la mediocridad del cine comercial actual. Eso en los tiempos que corren es mucho, y `Agua Para Elefantes´ no supone una excepción. De hecho la cinta es a lo que al cine romántico se refiere lo mismo que `Constantine´ y `Soy Leyenda´ son al cine de cómic, acción y aventuras: un buen entretenimiento que no llega a estar a la altura de las grandes cintas del género, pero que se sitúa tranquilamente por encima de la media.

viernes, 10 de junio de 2011

`Thor´, un quiero y no puedo



“No eres más que un niño que intenta demostrar ser un hombre.”
-Laufey, rey de los gigantes del hielo
Aún recuerdo cuando salieron los primeros carteles y avances de `Thor´, y me frotaba yo las manos con las inmensas posibilidades de que un personaje como este hubiera tenido la suerte de caer en las manos de un director como Kenneth Branagh (`Hamblet´, `Frankestein de Mary Shelley´, `Mucho Ruido y Pocas Nueces´) esperando que todo esto se tradujera en una gloriosa aventura, de gran carga dramática e incluso un magnifico potencial épico (pocas historias de la Marvel invitan tanto a ello como la de Thor). Cuán amargo es darse cuenta de cómo son realmente las cosas en un mundo en el que lo que importa no es construir una gran película ni contar una historia que valga realmente la pena, sino realizar un producto que ofrezca lo mínimo posible con vistas a ser explotado en sucesivas secuelas, diseñadas para sacar el dinero de nuestros bolsillos y meterlo en el de los productores de Hollywood.
Escribo así pues estas líneas algo indignado, quizá más de lo debido, pues me revienta pensar en las posibilidades de `Thor´, en lo que podría haber sido y finalmente no fue. Porque aquí no se trata de falta de talento, hay mucho de eso en la película de Branagh, no sólo en el apartado técnico, sino también en el actoral. Pero poco de eso importa cuando el director, que debería de ser siempre el máximo responsable, el que cortase el bacalao, pasa a un segundo plano y se convierte en un títere en manos del estudio Marvel, que desde `Iron Man´ producen todas sus películas en las que han intentado imponer el sello personal de la compañía. Y ese es precisamente el problema, que tanto esta `Thor´ como `Iron Man´, `Iron Man 2´, `El Increíble Hulk´ y `Lobezno´ están cortadas por el mismo patrón, parecen dirigidas por la misma persona, no hay diferencias en cuanto a forma entre unas y otras. 

jueves, 9 de junio de 2011

`Scream 4´, saber reírse de uno mismo



“Hoy en día la única manera de sobrevivir a una película de terror es siendo gay.”
-Robbie Mercer (Erik Knudsen)
No es precisamente Wes Craven un genio del cine de terror, al menos para el que esto escribe. Sin duda ha sido un tío avispado, que ha logrado tocar la fibra sensible del público en diferentes décadas, adaptándose a los tiempos siempre que era necesario y cosechando un par de éxitos que, como `Las Colinas Tienen Ojos´ (The Hills Have Eyes, 1977), `Pesadilla en Elm Street´ (Nightmare on Elm Street, 1984) o la primera entrega de esta saga que ahora tenemos entre manos (`Scream, Vigila Quién Llama´,1996) son ya un ícono de la historia de cine, en el sentido al menos de que ser figuras reconocibles y referenciales (sobre todo Freddie Krueger), no necesariamente porque sean grandes obras.
Porque en general, si comparamos a Craven con verdadero maestro del terror como John Carpenter, y ya no digamos sus películas, las limitaciones del bueno de Craven quedan al descubierto, siendo el suyo un tipo de cine artesanalmente loable pero que curiosamente resiste muy mal el paso del tiempo, que envejece mal, hasta tal punto que incluso una de sus películas supuestamente más sólidas como `Pesadilla en Elm Street´ vista hoy ha perdido toda su capacidad sobrecogedora (mientras que películas como `Halloween´ o `La Cosa´ siguen resultando igual de inquietantes que el día de su estreno). Y por si fuera poco su material suele ser mejorado con facilidad en las actuales revisitaciones por parte de Hollywood (cuando lo normal suele ser lo contrario) como demuestran los remakes de `Las Colinas Tienen Ojos´ y `La Última Casa a la Izquierda´ (no así la lamentable nueva entrega de Freddy Krueger).

miércoles, 8 de junio de 2011

`Código Fuente´, inteligente y sencillo entretenimiento



Colter Stevens (Jake Gyllenhaal): “¿Qué harías si supieras que te queda menos de un minuto de vida?”
Christina Warren (Michelle Monaghan): “Hacer que cada segundo cuente.”
El hijo del cantante David Bowie, cuyo nombre no es otro que Duncan Jones, es definitivamente un director al que hay que seguir la pista, como ya dejaba claro en su interesantísimo debut hace dos años con la estupenda `Moon´ (id, Duncan Jones, 2009), una de las pocas películas en los últimos años que han aprovechado debidamente (y por partida doble) a ese gran actor condenado a eterno secundario que es Sam Rockwell (prácticamente el único protagonista de la cinta). Y tampoco es que `Moon´ fuese un film especialmente original ni llamativo, con grandes efectos y aires de grandeza, sino que más bien su valía residía en lo contrarío: en su sencillez, sus pocas pretensiones y en la emotividad con la que afrontaban la historia, que bebía de barias fuentes sin querer en ningún momento competir con ellas (la más clara: `2001: Odisea en el Espacio´).
Afortunadamente Jones ha sabido mantener a la perfección ese toque íntimo en su salto a un cine más de entretenimiento, consiguiendo una cinta que (como `Moon´) no pretende en ningún momento reinventar el cine, sino que se dedica a coger un punto de partida curioso y a jugar con él apostando por la sencillez, por la poca complicación, por el minimalismo si se quiere, lo cual puede resultar para muchos un pecado en la época de Christopher Nolan y sus mastodónticas producciones. Vale que `Código Fuente´ sea un film mucho más pequeño que `Origen´, con el que comparte el tipo de juego “mental laberintico”, pero no por ello debe de tener miedo de mirarle frente a frente a la cara, pues si bien su campo de juego es menor su juego es impecable, aprovecha perfectamente las posibilidades dramáticas y narrativas que la historia ofrece, y ejecuta perfectamente su función. En otras palabras: es un film que sabe a dónde quiere llegar y no tiene ningún problema en llegar hasta allí. ¿Cuántas cintas de entretenimiento pueden decir lo mismo?

martes, 7 de junio de 2011

`Caperucita Roja: ¿A quién tienes miedo?´, yo a Catherine Hardwicke



“El lobo pronto estará aquí, y te dará tu merecido.”
-Prudence
Tras el éxito del primer film de `La Saga Crepúsculo´ (cuyo último título, `Amanecer´, se dividirá en dos partes que serán estrenadas en noviembre de 2011 y de 2012, por si a alguien le interesa), los productores, ni cortos ni perezosos despidieron a la inexperta y mediocre realizadora Catherine Hardwicke (`Natividad´, `Los Amos de Dogtown´), bien conscientes de que el inesperado (e inexplicable) éxito de aquel film no se basaba para nada en su dirección de actores ni en su puesta en escena (mediocre tirando para horrorosa), y contrataron a directores más competentes e experimentados (aunque ninguno de primera categoría) para seguir con las andanzas de los vampiros brillantes y los hombres lobo metrosexuales. Ahora, parece que Hardwicke se ha tomado la revancha con la productora Warner como aliada, queriendo competir con la misma saga que ella inició cogiendo sus mismos ingredientes básicos y corrompiendo esta vez un famoso cuento popular de manera vergonzosa, absurda y simplista.
No deja de hacerme gracia, pues, el subtitulo que le han puesta a la película en nuestro país: “¿a quién tienes miedo?”. Pues creo que a muchos se nos ocurre una respuesta obvia: a los que dirigen filmes como este, malgastando increíbles presupuestos, estupendos decorados y buenos actores en películas tontas que no sirven para nada ni tienen ningún valor artístico, sino que simplemente se dedican a complacer las necesidades más básicas y pueriles de un público inconsciente, que seguramente se avergonzaran de sí mismos en cuanto maduren (suponiendo que lo hagan en algún momento, claro está). Claro que esto no es sólo aplicable al cine para adolescentes salidas, también hay un buen par de “películas para tíos” que me merecen la misma opinión (por mucho que en un principio me pueda encontrar más predispuesto a disfrutar con ellas). Al final la mierda cae por su propio peso como quien dice, y desde luego Catherine Hardwicke ya está en mi lista negra en lo que a hacer mierda se refiere.

domingo, 5 de junio de 2011

`Torrente 4: Lethal Crisis´, desfile de famosetes en 3D



“¿Pero cómo voy a matar a alguien con esto? ¡Si está caducao!”
-José Luis Torrente (enseñando a matar con un billete de metro)
A estas alturas no debería de sorprenderme que un film como `Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis Letal)´ se haya convertido en el mejor estreno de lo que va de año en España, con una recaudación de más de ocho millones de euros, una autentica salvajada a la que ni siquiera aspiran la mayoría de superproducciones americanas en nuestro país. Pero qué se le va a hacer, soy humano y me sorprendo. Supongo que lo que viene a decir esto es que en nuestro país no hay demasiada cultura cinematográfica, pero por el contrario adoramos a los famosetes, a los frikis que salen en televisión, el humor chabacano y, cómo no, a Santiago Segura, el único hombre capaz de juntar todo eso en la misma pantalla y filmarlo con la misma tecnología 3D que James Camerón utilizó para `Avatar´. Tócate los cojones.
No hay duda de que Segura hace gracia y cae bien, que es uno de esos tíos que tiene amigos hasta en el infierno, y yo soy el primero al que le cae bien y me parece estupendo que logre tamaño exitazo, a base de juntar a su particular pandilla de amiguetes y abusando de los chistes guarros y el humor políticamente incorrecto hasta la saciedad. Pero antes que otras muchas cosas, soy amante al cine, y honestamente lo que ha rodado Segura con las cámaras del señor Cameron en “sobrecogedor 3D” tiene realmente pocas cualidades cinematográficas. Las cosas como son.

sábado, 4 de junio de 2011

`Furia Ciega 3D´, casposidad y aburrimiento



Piper (Amber Heard): “Dame una buena razón para que no deba pegarte un tiro en la cabeza ahora mismo.”
Milton (Nicolas Cage): “Estoy conduciendo.”
Diré en defensa de `Furia Ciega 3D´ (Drive Ungry 3D, 2011) que, comparada con la película que Nicolas Cage estrenó tan sólo con unos meses antes (todavía tengo pesadillas, y eso que la película miedo no daba), no es tan jodidamente mala y que por lo menos, a base de autoconsciencia de lo absurdo y a sus cero pretensiones, sirve para pasar el rato bastante mejor que ese bodrio dirigido por Dominic Sena. O dicho de otra manera, `Furia Ciega´ no es aparentemente mucho mejor que `En Tiempo de Brujas´ (Season of the Witch, Dominic Sena, 2011), pero el aceptar con humor su condición de serie B la salva de caer en el ridículo y la sitúa más cerca de gamberradas como el díptico `Grindhouse´ (`Planet Terror´ y `Death Proof´, 2007) orquestado por Quentin Tarantino y Robert Rodriguez, o `Machete´ (2010), esta obra sólo del segundo.
Eso al menos en lo que a intenciones se refiere, porque la verdad es que si nos ponemos críticos, `Furia Ciega´ es una gamberrada fallida, torpemente ejecutada, que (al igual que `Piraña 3D´ de Alexandre Aja) podría haber dado bastante más de sí (esto es algo que repito mucho en mis críticas, por algo será). Porque lo cierto es que el argumento, por disparatado que fuera, daba para ello, y nos ofrecía la posibilidad de asistir a un entretenimiento desprejuiciado, llenos de tacos, tetas, sangre y todo lo que pueda considerarse políticamente incorrecto. Lamentablemente no se puede, al menos bajo mi punto de vista, presentar los ingredientes de manera tan tosca, esperando que el público responda positivamente, sin pulirlos o mezclarlos mejor (siempre he creído que en la elaboración está el arte de hacer buen cine, y no en la historia o en los elementos que la conforman en sí).

viernes, 3 de junio de 2011

`Soy el Número Cuatro´, la versión alienígena de `Crepúsculo´



“¡No tienes ni idea de cuánta gente se ha sacrificado para que tú puedas vivir! ¡No para que vengas a aquí a vivir tu primer amor como un chico de verdad!
-Henri (Timothy Olyphant)
Supongo que es ciertamente inevitable que cuando surge un fenómeno tan seguido, tan amado, tan odiado y tan superventas como lo es `La Saga Crepúsculo´ (ya sean los libros, las películas o los posters gigantes con la cara de Robert Pattinson), es inevitable que surjan más tarde o más temprano sus temidas imitaciones, reclamando su parte del pastel, por así decirlo. Uno de los que se han subido al carro de estos amoríos adolescentes entre seres de mundos opuestos es (irónicamente) nada menos que el macho men americano Michael Bay, meses antes del estreno de la “esperada” tercera entrega de `Transformers´. Él es el productor de esta cosa llamada `Soy el Número Cuatro´, basada en la novela de un tal Pittacus Lore y cuya única diferencia sustancial con `Crepúsculo´ es haber cambiado al vampiro por un extraterrestre rubio con los rasgos de Alex Pettyfer (`Alex Rider: Operación Stormbreaker´).
Aunque la verdad es que las referencias en la historia de la película dirigida por D.J. Caruso (`La Conspiración del Pánico´, `Disturbia´, `Vidas Ajenas´) remiten claramente a el universo de `Superman´, que ya existía décadas antes de que los vampiros brillantes de Stephenie Meyer vieran la luz (si se me permite el chiste fácil). Basta con echar un ojo a la sinopsis: un joven extraterrestre cuyo planeta ha sido destruido debe de huir con la ayuda de su protector Henri (Timothy Olyphant, de lejos lo mejor de la película) escapando de los malvados seres que lo destruyeron mientras intenta pasar desapercibido y parecer un adolescente normal. Pero claro, entre que el chico es muy amable y bondadoso, y está muy bueno, y tiene un cierto no sé qué misterioso, pues claro, al final la única chica del instituto que no es tonta y guapa al mismo tiempo (Dianna Agron) se acaba enamorando de él y bla, bla bla… ¿a que la historia os suena?

jueves, 2 de junio de 2011

`Invasión a la Tierra´, aburrida repetición de tópicos



“¿Retirada? ¡Y un cuerno!”
-Los Marines
Hay veces en las que una película, a pesar de tener aparentemente todo lo que debería de tener para mantener tu atención en la pantalla, como una buena puesta en escena y efectos especiales funcionales, aplicados a un tipo de historia con la que normalmente sueles pasártelo bien, sencillamente ese interés no se produce, y no se sabe exactamente por qué. Es sólo que a pesar de que todo parece estar en su sitio, en realidad hay algo que falla, a la cinta la falta algo que nada tiene que ver con lo que es apreciable a primera vista, carece de chispa, de vida propia, de alma. Algo así me pasó a mí con `Invasión a la Tierra´ (Battle: Los Angeles, Jonathan Liebesman, 2010), que fui a ver al cine con toda la ilusión del mundo con vistas a pasar un rato entretenido a base de ruido y buenos efectos especiales (que no me cansaré de decir que por sí solos no funcionan), aunque sobre todo motivado por su potente tráiler, y con la que casi me quedo dormido a pesar de todos sus efectos.
Así están las cosas. Porque la historia, la enésima invasión extraterrestre a nuestro querido planeta (normal que cuando una película plantea una situación diferente y original como `Distrito 9´ la gente se emocione), vista desde la perspectiva de un grupo de marines y narrada como si fuese `Black Hawk Derribado´ (Black Hawk Down, Ridley Scott, 2001); sencillamente no engancha. No ofrece nada nuevo ni especialmente destacable en el terreno de la ciencia ficción, ni siquiera unos extraterrestres especialmente llamativos, y no posee ni el brío ni la buena narración de un Ridley Scott en plena posesión de sus facultades. En vez de eso hay muchos mensajes chusqueros y tópicos en `Invasión a la Tierra´, que seguramente rebautizada así en el resto del mundo sólo se me ocurre que para que nos sintamos todos más integrados, porque la película es más bien una “invasión a América” total, y lo deja claro una y otra vez con su mensaje patriotero y su empeño en glorificar la imagen de unos incansables y sacrificados marines.