
Año nuevo, cine nuevo. O al menos eso se suele decir. Con el cambió de año llegó el momento —como ya hiciera con 2010— de analizar lo mejor y lo peor que se ha estrenado en mi opinión en España en este periodo de tiempo. Fiel a mi costumbre de dejar lo mejor para el final empezaré con la lista de diez peores cintas, que siempre es bastante más pesada y triste de hacer, básicamente porque lo que menos le apetece a uno es recordar las memeces en las que se ha gastado el dinero o con las que ha perdido el tiempo a lo largo del año. Más bien lo que más se desea es olvidarlas y recordar sólo lo bueno para poder seguir así siendo un entusiasta aficionado al cine —cosa que cada día nos ponen más difícil—.
Cabe señalar lo obvio: si bien me he preocupado por ver las películas que más potencial creía que tenían o las que se comentaban que eran los mejores, uno no ve voluntaria y conscientemente los bodrios más grandes del año —bueno, igual para echarse unas risas algunas veces sí—, lo cual quiere decir que seguramente se habrán estrenado peores, pero de lo que he visto estas diez me han parecido lo peor:

