viernes, 3 de junio de 2011

`Soy el Número Cuatro´, la versión alienígena de `Crepúsculo´



“¡No tienes ni idea de cuánta gente se ha sacrificado para que tú puedas vivir! ¡No para que vengas a aquí a vivir tu primer amor como un chico de verdad!
-Henri (Timothy Olyphant)
Supongo que es ciertamente inevitable que cuando surge un fenómeno tan seguido, tan amado, tan odiado y tan superventas como lo es `La Saga Crepúsculo´ (ya sean los libros, las películas o los posters gigantes con la cara de Robert Pattinson), es inevitable que surjan más tarde o más temprano sus temidas imitaciones, reclamando su parte del pastel, por así decirlo. Uno de los que se han subido al carro de estos amoríos adolescentes entre seres de mundos opuestos es (irónicamente) nada menos que el macho men americano Michael Bay, meses antes del estreno de la “esperada” tercera entrega de `Transformers´. Él es el productor de esta cosa llamada `Soy el Número Cuatro´, basada en la novela de un tal Pittacus Lore y cuya única diferencia sustancial con `Crepúsculo´ es haber cambiado al vampiro por un extraterrestre rubio con los rasgos de Alex Pettyfer (`Alex Rider: Operación Stormbreaker´).
Aunque la verdad es que las referencias en la historia de la película dirigida por D.J. Caruso (`La Conspiración del Pánico´, `Disturbia´, `Vidas Ajenas´) remiten claramente a el universo de `Superman´, que ya existía décadas antes de que los vampiros brillantes de Stephenie Meyer vieran la luz (si se me permite el chiste fácil). Basta con echar un ojo a la sinopsis: un joven extraterrestre cuyo planeta ha sido destruido debe de huir con la ayuda de su protector Henri (Timothy Olyphant, de lejos lo mejor de la película) escapando de los malvados seres que lo destruyeron mientras intenta pasar desapercibido y parecer un adolescente normal. Pero claro, entre que el chico es muy amable y bondadoso, y está muy bueno, y tiene un cierto no sé qué misterioso, pues claro, al final la única chica del instituto que no es tonta y guapa al mismo tiempo (Dianna Agron) se acaba enamorando de él y bla, bla bla… ¿a que la historia os suena?

jueves, 2 de junio de 2011

`Invasión a la Tierra´, aburrida repetición de tópicos



“¿Retirada? ¡Y un cuerno!”
-Los Marines
Hay veces en las que una película, a pesar de tener aparentemente todo lo que debería de tener para mantener tu atención en la pantalla, como una buena puesta en escena y efectos especiales funcionales, aplicados a un tipo de historia con la que normalmente sueles pasártelo bien, sencillamente ese interés no se produce, y no se sabe exactamente por qué. Es sólo que a pesar de que todo parece estar en su sitio, en realidad hay algo que falla, a la cinta la falta algo que nada tiene que ver con lo que es apreciable a primera vista, carece de chispa, de vida propia, de alma. Algo así me pasó a mí con `Invasión a la Tierra´ (Battle: Los Angeles, Jonathan Liebesman, 2010), que fui a ver al cine con toda la ilusión del mundo con vistas a pasar un rato entretenido a base de ruido y buenos efectos especiales (que no me cansaré de decir que por sí solos no funcionan), aunque sobre todo motivado por su potente tráiler, y con la que casi me quedo dormido a pesar de todos sus efectos.
Así están las cosas. Porque la historia, la enésima invasión extraterrestre a nuestro querido planeta (normal que cuando una película plantea una situación diferente y original como `Distrito 9´ la gente se emocione), vista desde la perspectiva de un grupo de marines y narrada como si fuese `Black Hawk Derribado´ (Black Hawk Down, Ridley Scott, 2001); sencillamente no engancha. No ofrece nada nuevo ni especialmente destacable en el terreno de la ciencia ficción, ni siquiera unos extraterrestres especialmente llamativos, y no posee ni el brío ni la buena narración de un Ridley Scott en plena posesión de sus facultades. En vez de eso hay muchos mensajes chusqueros y tópicos en `Invasión a la Tierra´, que seguramente rebautizada así en el resto del mundo sólo se me ocurre que para que nos sintamos todos más integrados, porque la película es más bien una “invasión a América” total, y lo deja claro una y otra vez con su mensaje patriotero y su empeño en glorificar la imagen de unos incansables y sacrificados marines.

martes, 31 de mayo de 2011

`Sucker Punch´, frenética, intensa e irregular



“¡Si no tienes una razón para vivir tendrás mil para morir!”
-Hombre sabio (Scott Glenn)
Convertido en uno de los realizadores de moda de la noche a la mañana gracias a su imaginativa y entretenidísima `300´ (id, 2007), Zack Snyder es uno más de esos tantos casos en Hollywood en los que se ha encumbrado demasiado rápido a un director, antes de que haya tenido siquiera la posibilidad de probarse así mismo, de experimentar, de jugar, de cagarla; para luego darle palos hasta en el carnet de identidad cuando el resto de sus películas no funcionan tan bien como la primera, cuando eso ni siquiera quiere decir que sean peores ni mejores, sólo diferentes. Escandaloso me parece el caso de M. Night Shyamalan, uno de los mejores directores vivos, al que el éxito de `El Sexto Sentido´ le abrió todas las puertas de la industria, puertas que enseguida se le cerraron cuando empezó a hacer cosas diferentes (algunas mejores) y arriesgarse más y más en cada nuevo proyecto.
Es sin duda una lástima, porque esto delimita mucho las posibilidades de un artista, hasta probablemente herirlo de muerte. No, no voy a decir que `Sucker Punch´ de Zack Snyder sea una jodida e incomprendida obra maestra. Lo que tampoco pienso dejar de decir es una propuesta barroca, intensa y arriesgada, que no se merecía ser tachada de bodrio como se está haciendo, y que reafirma a Snyder como uno de los mejores y más interesantes directores de cine de entretenimiento de la actualidad, que (como Shyamalan) no tiene miedo a probar cosas nuevas, de arriesgarse con proyectos imposibles (su magnífica e infravalorada adaptación de `Watchmen´), y de intentar llevar a otro nivel (visual y narrativamente) el espectáculo cinematográfico, pero de verdad, no con trucos baratos como lo es el 3D (se negó rotundamente a la conversión de esta película a tal formato alegando con toda la razón del mundo que la iban a fastidiar).

lunes, 30 de mayo de 2011

`Piraña 3D´, tetas y sangre



“¡Me han arrancado el pene! ¡No tengo poya!”
-Derrick Jones (Jerry O´Connell)
Hay que ver cómo son estos americanos. Fichan a alguien como el director francés Alexandre Aja, realizador de las cuanto menos llamativas `Furia´ (id, 1999) y `Alta Tensión´ (Haute Tension, 2003), y lo ponen a hacer remakes como un loco, como si no tuviera nada mejor que hacer o no estuviera capacitado para más el pobre hombre... Y lo cierto es que empezó con muy buen pie, pues `Las Colinas Tienen Ojos´ (The Hill Have Eyes, 2006) era mucho más que una reinterpretación al uso de la película de 1977 dirigida por Wes Craven (`Scream´, `Pesadilla en Elm Street´). En mi opinión esta vez la copia superaba sustancialmente al original (para variar), siendo una experiencia realmente potente y uno de los filmes más violentos (en el sentido de mucha agresividad física más que de litros sangre, que tampoco es que faltaran) que un servidor ha visto en su vida en una pantalla de cine.
A ese exitoso comienzo de su “etapa yanqui” le siguió la denostada `Reflejos´ (Mirrors, 2008), remake del film coreano `Al Otro lado del Espejo´ (Geoul Sokeuro, Kim Seong-ho, 2003), uno de esas películas de terror con fantasmas pálidos y cabreados que tanto gustan a los asiáticos. Ya que la película original tampoco era nada del otro mundo creo que Aja realizo un trabajo más que correcto con su reinterpretación, aprovechando al famoso Jack Bauer (Kiefer Sutherland) como héroe de cine de terror, jugando muy inteligentemente con la propuesta de los espejos y ofreciendo en general un entretenimiento más que digno. Ahora tocaba ver cómo se las apañaba con el remake de `Piraña´ de Joe Dante, un film bastante mítico en lo que a serie B se refiere, y que tuvo una continuación que fue el debut del hoy endiosado James Cameron, trabajo del cual el director de `Avatar´ reniega insistentemente.

domingo, 29 de mayo de 2011

`Encontrarás Dragones´, pero no buen cine



“Yo también sé lo que es estar enfadado con la vida, mucho cuidado con adónde te lleva.”
-José María Escrivá (Charlie Cox)
Que conste que nunca me ha gustado excesivamente el cine de Roland Joffé. Incluso sus películas más laureadas, como `Los Gritos del Silencio´ (The Killing Fields, 1984) y `La Misión´ (The Mission, 1986), me parecen películas generalmente sobrevaloradas, que a pesar de tener grandes bazas a su favor (en el caso de `La Misión´ nada menos que el talento interpretativo de Robert De Niro y Jeremy Irons acompañado de la poderosa música de Ennio Morricone), desperdiciaban terriblemente sus posibilidades para caer en la intranscendencia y en el más torpe de los aburrimientos (caso grave es el de `Los Gritos del Silencio´, que a pesar de estar protagonizada por una autentica victima de la guerra Camboyana es incapaz de contagiar al espectador de lo terrible y aterrador de su experiencia). Esa es al menos mi impresión general de la obra de Joffé.
A pesar de ello ahí estaba yo, nada menos que el día del estreno, dándole una oportunidad a `Encontrarás Dragones´ (There Be Dragons, 2011), con la que Joffé parecía intentar recuperar el tono de sus primeros films (drama histórico moralizador creo que es una descripción acertada) y volver a recuperar así el favor de crítica y público, que se ganó muy precozmente y que perdió aún más rápido. Al menos esto es así en apariencia, porque la jugada en realidad viene de más arriba, al parecer una respuesta de la Iglesia a jugarretas como `El Código Da Vinci´ (Da Vinci Code, Ron Howard, 2006) o `Camino´ (id, Javier Fesser, 2008), en la que su imagen y concretamente la del Opus Dei no salía demasiado bien parada. En contraste `Encontrarás Dragones´ se dedica a ofrecer un tramposo y manipulador relato realzando la imagen de su fundador, el beatificado José María Escrivá. Y a mí me toca aburrirme, cómo no.

sábado, 28 de mayo de 2011

`Rango´, el bueno, el feo y el lagarto



“Uno no puede escapar de su propia historia.”
-El espíritu del oeste (Timothy Olyphant)
“¿Quién soy?”, se pregunta Rango, un solitario camaleón aficionado a la interpretación encerrado en su particular universo (un terrario), del que nunca ha salido, en el arranque de este peculiar film. Precisamente en este comienzo se deja claro que nos encontramos ante una nueva colaboración de Johnny Depp y Gore Verbinski, pues la escena recuerda muchísimo a algunas de la tercera entrega de la trilogía de `Piratas del Caribe´ (Pirates of Caribbean, 2003-2007), tanto por la personalidad del camaleón (idéntica al excéntrico Jack Sparrow, y a su vez al no menos camaleónico Johnny Depp, cuya aportación va más allá de ponerle simplemente voz al lagarto) como por la extrañeza y cierta excentricidad que logra imprimirle Verbinski a un producto aparentemente tan comercial que por el contrario ha resultado ser toda una maravillosa rareza. Y es que `Rango´ da comienzo con nada menos que el planteamiento de una duda existencial y una idea: la necesidad de conflicto para dar sentido a una aventura. Ahí es nada.
La verdad es que la pregunta del reptil no deja de tener sentido, no ya orientada a él mismo sino a la película en sí. ¿Qué es exactamente `Rango´? Yo hace relativamente poco que la he visto y todavía no lo tengo nada claro, lo cual es bueno porque significa que no nos encontramos ante más de lo mismo (la monotonía hiere de muerte cualquier arte). Sé que es un film de animación, pero no tengo del toda claro que sea para niños. También sé que es un sentido homenaje al spaghetti western, a una época y una cultura ya extinta, con reptiles y demás animales salvajes ocupando el puesto de caracteres excéntricos, desagradables y, al mismo tiempo, admirables y excitantes. A ratos es un espectáculo animado de primera, lleno de persecuciones y golpes de humor, y de repente se torna en una cinta abstracta y alucinógena, que parece ideada por alguien precisamente bajo los efectos de alguna droga.

viernes, 27 de mayo de 2011

`Destino Oculto´, el amor no conoce barreras



“Sólo me queda la libertad de elegir, y la elijo a ella.”
-David Morris (Matt Damon)
¿Habéis tenido alguna vez esa extraña sensación de que vuestra vida está planificada? Como si no tuvieras realmente el control de nada y sencillamente las cosas llevasen ya un rumbo fijo. Claro, ahora me saldréis con eso de que la culpa es nuestra, que nos dejamos llevar y elegimos no cambiar, pero que realmente tenemos el poder de elegir. ¿De verdad? Porque es oír esto y yo me parto de risa. Pues anda que no son complicadas y enraizadas las razones que nos llevan a tomar cualquier decisión, que vienen condicionadas por millones de factores externos: entorno, familia, amigos, cultura, educación, religión... Todo ello da como resultado una especia de mejunje que supuestamente somos nosotros. ¿De verdad queda ahí un mínimo hueco que podamos llamar pensamiento propio? ¿Un ligero atisbo de auténtica libertad?
En este no poco interesante y complicado berenjenal se ha metido el guionista George Nolfi (`Ocean´s Twelve´, `El Ultimátum de Bourne´), que ahora debuta como director adaptando el relato corto `Equipo de Ajuste´, del autor de culto especializado en ciencia ficción Phillip K. Dick, cuyos escritos han dado como origen películas como `Blade Runner´ (id, Ridley Scott, 1982), `Desafio Total´ (Total Recall, Paul Verhoeven, 1990), `Minority Report´ (id, Steven Spielberg, 2002) o `A Scanner Darkly´ (id, Richard Linklater, 2006). Con Matt Damon y Emily Blunt al frente del reparto, la película nos sumerge en una fantasía paranoide, en la que el destino de la humanidad es controlado por un misterioso grupo de agentes dirigidos por una entidad superior (algo así como dios, si bien el film esquiva deliberadamente las referencias religiosas), que tienen como misión que todo salga según el “plan”.

jueves, 26 de mayo de 2011

`En Tiempo de Brujas´, el subproducto de la temporada



“¿No tienes la sensación de que Dios tiene demasiados enemigos?”
-Felson (Ron Perlman)
Tras la temporada precedente a los Oscar, que llegó a su fin con la celebración de la glamurosa gala, se notó un importante descenso en la calidad de las películas que nos llegaban así como mayor nivel de comercialidad en las propuestas (lo cual en un principio no tiene que estar reñido con la calidad), síntoma que suele llegar a su culmen con los estrenos de mayo, que es cuando empiezan a exhibirse los blockbusters veraniegos (muchos de ellos las películas más esperadas del año). Así pues, y conocido ya el fenómeno, es normal notar que una película como esta se estrenara justo en esta época, si bien eso no justifica el que sea un despropósito de tamañas dimensiones. Y es que `En Tiempo de Brujas´ (Season of the Witch, Dominic Sena, 2011) es algo así como el anticristo del cine de entretenimiento, un producto rancio y defectuoso en el sentido más malévolo y endemoniado de la palabra.
Lo cierto es que el tráiler ya advertía de ello, pero al final, cuando uno se ve frente a frente a la cartelera y ve el rostro de Nicolas Cage en cartel, se deja llevar por ese instinto que nos lleva a tirar de lo conocido que, aunque no sea exactamente siempre algo bueno, por lo menos es conocido. Porque lo cierto es que uno no puede confiar un carajo en el criterio de Cage, menos estando como está ahora completamente arruinado y endeudado hasta las cejas, situación que le lleva a aceptar cualquier tipo de papel y (por si fuera poco) a no parar de trabajar. Es más, con las pintas que lleva en ésta cinta, no me extrañaría nada que hubiera rodado `En Tiempo de Brujas´ al mismo tiempo que `El Aprendiz de Brujo´ (The Sorcerer´s Apprentice, Jon Turteltaub, 2010), sin descansar siquiera para dormir y poniendo el mismo nulo entusiasmo en ambas actuaciones (lastima no verle pasándoselo pipa como en `Kick-Ass´ o en `Teniente Corrupto´).

martes, 24 de mayo de 2011

`Nunca me Abandones (Never Let Me Go)´, nacer para morir



“Lo que no tengo tan claro es que nuestras vidas sean tan diferentes a las de las personas que salvamos. Todos cumplimos. Puede que nunca lleguemos a entender lo que hemos vivido, o quizá nos ha faltado tiempo.”
-Kathy H. (Carey Mulligan)

Ya el simple hecho de que Mark Romanek, director que hasta el momento sólo nos había deleitado con la más que interesante `Retratos de una Obsesión´ (One Hour Photo, 2002), no tomara finalmente parte en ese despropósito de remake de `El Hombre Lobo´ (The Wolf Man, Joe Johnston, 2010) hizo que mejorara (y mucho) mi percepción de él como realizador. Romanek, que fue inicialmente el elegido para actualizar las andanzas del hombre lobo con Benicio del Toro como protagonista, se retiró de la producción en base a unas “diferencias creativas” con los productores, que sentaron en la silla de director al mucho más manejable e impersonal Joe Johnston (`Océanos de Fuego´, `Jurassic Park 3´), al cual no considero mal director, pero que poco pudo hacer para salvar el desastre de una producción que tenía buenos ingredientes, pero se notaba muy manoseada y retocada hasta el punto de caer en la incoherencia y el ridículo (algunos de sus efectos especiales eran de risa).
Por eso, y visto ya el desastre de la película de Johnston (o de los productores, o de vete tú a saber quién), estaba especialmente interesado en ver el nuevo trabajo de Romanek, que ha resultado ser ni más ni menos que una película pequeña, íntima y personal, basada en la novela de Kazuo Ishiguro, de la que dicen los detractores de la adaptación que desperdicia enormemente su potencial, algo en mi opinión sólo apreciable si has leído la novela, pues la película se nota estupendamente coherente y completa tal y como está. La historia se centra en Kathy (Carey Mulligan), Tommy (Adrew Garfield) y Ruth (Keira Knightley), tres muchachos que se crían en un internado inglés aparentemente idílico, donde al llegar a cierta edad descubren la aterradora verdad de su existencia: no son más que clones de otras personas, criados como ganado para, al llegar a cierta edad, empezar a donar sus órganos vitales hasta morir. Entonces habrán “cumplido”.

lunes, 23 de mayo de 2011

`El Rito´, el aprendiz de exorcista



“Lo curioso de nosotros los exceptivos es que siempre andamos en busca de respuestas, y yo me pregunto: ¿qué pasaría si las encontrásemos?”
-Padre Lucas Trevant (Anthony Hopkins)

Seguramente uno de los temas a los que más se ha recurrido en el cine, al menos en lo que se refiere al género de terror, son las posesiones demoníacas. Y es que la figura del demonio es a nivel iconográfico seguramente una de las más poderosas, y se puede jugar muy fácilmente con la susceptibilidad de la gente en lo referente a ese tema dando realmente igual que el espectador sea creyente, ateo o esté indeciso al respecto (a veces está indecisión me suele parecer en lo personal lo más sensato, pues siempre he desconfiado instintivamente de la gente que cree saberlo todo). En otras palabras, el diablo acojona a todos por igual y, como es algo que siempre funciona, en Hollywood no pierden la oportunidad de explotar el tema cada poco tiempo, siempre teniendo como máximo referente la obra cumbre del cine de posesiones demoniacas, `El Exorcista´ (The Exorcist, William Friedkin, 1973).
Un servidor tuvo la oportunidad de ver dicha película en su reestreno masivo en el año 2000, con el subtitulo de “El Montaje del Director”, y la verdad es nunca he experimentado tanto miedo sentado en una sala de cine. Cierto es que por aquel entonces yo era un cacanajo de diez años, pero con el paso de los años, creo sinceramente que ni `El Exorcista´ ha perdido la capacidad de aterrar ni yo he desarrollado ningún tipo de inmunidad hacia ella. Eso demuestra que las cosas, cuando están bien hechas, cuando hay talento, siempre funcionan, soportando el paso de los años y el cambio en la sensibilidad del público. Por eso cuando hoy, en pleno año 2011, se hace una película como `El Rito´, la comparación con aquella película de 1973 es inevitable, y a pesar de todos los avances técnicos y todos los cambios en la manera en entender el cine de terror, la película de Friedkin siempre gana en la comparación.