Mostrando entradas con la etiqueta Alfred Molina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alfred Molina. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de mayo de 2011

`Rango´, el bueno, el feo y el lagarto



“Uno no puede escapar de su propia historia.”
-El espíritu del oeste (Timothy Olyphant)
“¿Quién soy?”, se pregunta Rango, un solitario camaleón aficionado a la interpretación encerrado en su particular universo (un terrario), del que nunca ha salido, en el arranque de este peculiar film. Precisamente en este comienzo se deja claro que nos encontramos ante una nueva colaboración de Johnny Depp y Gore Verbinski, pues la escena recuerda muchísimo a algunas de la tercera entrega de la trilogía de `Piratas del Caribe´ (Pirates of Caribbean, 2003-2007), tanto por la personalidad del camaleón (idéntica al excéntrico Jack Sparrow, y a su vez al no menos camaleónico Johnny Depp, cuya aportación va más allá de ponerle simplemente voz al lagarto) como por la extrañeza y cierta excentricidad que logra imprimirle Verbinski a un producto aparentemente tan comercial que por el contrario ha resultado ser toda una maravillosa rareza. Y es que `Rango´ da comienzo con nada menos que el planteamiento de una duda existencial y una idea: la necesidad de conflicto para dar sentido a una aventura. Ahí es nada.
La verdad es que la pregunta del reptil no deja de tener sentido, no ya orientada a él mismo sino a la película en sí. ¿Qué es exactamente `Rango´? Yo hace relativamente poco que la he visto y todavía no lo tengo nada claro, lo cual es bueno porque significa que no nos encontramos ante más de lo mismo (la monotonía hiere de muerte cualquier arte). Sé que es un film de animación, pero no tengo del toda claro que sea para niños. También sé que es un sentido homenaje al spaghetti western, a una época y una cultura ya extinta, con reptiles y demás animales salvajes ocupando el puesto de caracteres excéntricos, desagradables y, al mismo tiempo, admirables y excitantes. A ratos es un espectáculo animado de primera, lleno de persecuciones y golpes de humor, y de repente se torna en una cinta abstracta y alucinógena, que parece ideada por alguien precisamente bajo los efectos de alguna droga.

domingo, 5 de septiembre de 2010

`El Aprendiz de Brujo´, descafeinada aventura


Dave:  “Verás... es que soy algo así como un brujo.”
Becky: “Vaya, y yo que creía que mi anterior novio era raro por llevar bufanda...”
Pocos nombres de productores son hoy en día tan conocidos como el de Jerry Bruckheimer. Y no hablo de directores famosos que producen a otros directores menos conocidos (de ese tipo de “apadrinamientos” hay muchos), hablo de alguien que se dedica simple y llanamente a (super)producir y que no obstante ha conseguido que su imagen se relacione con un tipo de cine muy determinado: cine de evasión, de ese tipo que se da sobre todo en verano (también llamado comúnmente cine palomitero, que es una forma como otra cualquiera de decir que su único valor es el de entretener mientras que la gente aprovecha para llenarse la boca de ese salado “alimento”). Entretenimientos algunas veces dirigidos a público más adulto (`La Roca´) otras apto para toda la familia (`Piratas del Caribe´), en ambos casos Bruckheimer ha demostrado tener siempre buen olfato para el éxito, desgraciadamente no siempre para la calidad.

A la lista de lugares extraños para sacar ideas sobre las que hacer películas habrá que añadir el caso de `El Aprendiz de Brujo´. Y es que si en `Piratas del Caribe´ y `La Mansión Encantada´ fueron atracciones de Disneylandia, y en el caso de `Prince of Persia´ un famoso videojuego (que se pasaron literalmente por la raja del culo, por cierto), esta vez la historia de `El Aprendiz de Brujo´ está sacada del famoso corto de la película musical `Fantasía´ (que a su vez estaba basado en un conocido poema alemán), en la que Mickey era el travieso aprendiz encargado de barrer el taller de un mago y decidía utilizar a escondidas la magia de éste para librarse de la pesada tarea, con catastróficas consecuencias. Es un corto realmente genial, pero no una base sólida sobre la que construir una película, así que a eso han tenido que añadir la típica lucha entre el bien y el mal, el típico pardillo encargado de salvar al mundo y la típica historia de amor adolescente. Y lo mejor de la película acaba siendo... pues precisamente la escena en la que se da la situación del corto.

martes, 25 de mayo de 2010

`Prince of Persia: Las Arenas del tiempo´, siguiendo la estela de los piratas

“Vivimos aquí para librarnos de una de las creaciones más abominables del ser humano: los impuestos.”

-Jeque Amar (Alfred Molina)

Todavía no se ha hecho una buena película de un videojuego. Aunque curioso, es algo totalmente cierto. Sólo puedo citar un par de películas que merezcan algo la pena: `Resident Evil´, `Silent Hill´, quizá `Final Fantasy´ y paro de contar. Y tampoco es que sean grandes películas precisamente, como mucho entretenidas. En este caso, el que fuera Jerry Bruckheimer el productor de la cinta hacía pensar que por lo menos `Prince of Persia´ entraría en ese reducido grupo de las entretenidas (el de las malas ya está acaparado casi completamente por Uwe Boll). Lamentablemente no es así.

`Prince of Persia´ está dirigida (en una decisión bastante incomprensible) por Mike Newell, que es el director británico responsable de cosas como `Cuatro Bodas y un Funeral´ (¿soy el único que no aguanta a Hugh Grant?) y `La Sonrisa de Mona Lisa´ (a la Roberts la aguanto de cuando en cuando). Teniendo en cuenta que la única gran superproducción que había dirigido había sido `Harry Potter y el Cáliz de Fuego´ (de las peores de la saga) no parecía el director indicado para dirigir una película llena de efectos, peleas y aventuras. Y efectivamente, no lo era.

`Las Arenas del Tiempo´ comienza con un pequeño prólogo en el que se ve cómo un joven huérfano llamado Dastan (que se convertirá en un fuertote Jake Gyllenhaal) es rescatado de las calles por el rey para ser criado como hijo suyo tras ver un acto de valentía por parte del muchacho. Desde esa primera escena uno se da cuenta de que algo va mal. El escenario se nota demasiado artificial, demasiado falso. Quizá tenga que ver con la forma de utilizar la cámara de Newell, con planos cortos, sin libertad, sin captar el ambiente. El caso es que este señor no consigue trasladarnos a ese tiempo, a ese lugar (y luego se crítica a Ridley Scott, que nos traslada sin esfuerzo a la edad media en menos de dos segundos en la entretenidísima `Robin Hood´).

Pero eso es sólo el comienzo, la cosa continúa. Casi inmediatamente pasamos a la invasión de una ciudad sagrada por parte de los príncipes Persas (incluyendo el adoptivo Dastan), porque ésta supuestamente ayuda a los enemigos del rey. El director resuelve con corrección la furtiva entrada de Dastan en la ciudad para abrir las puertas al ejército, pero cuando llega la hora de la batalla Newell demuestra que el cine de acción no es lo suyo. Las luchas están rodadas muy mal, y cada dos por tres meten una cámara lenta horrible, que queda muy cutre. La película se intuye tan cara como cualquier producción Hollywoodiense, pero no luce en pantalla ni la mitad de lo que debería.

Justo hasta ese momento el film sigue más o menos fielmente la historia del videojuego (uno de los pocos a los que he jugado en mi vida, y que me gusta bastante por cierto) pero a partir de ese momento los guionistas (hay tres, para ser exactos) deciden lucirse y nos obsequian con la típica historia de el asesinato del rey, un falso culpable que debe de huir para probar su inocencia (Dastan) y una princesa que le ha de acompañar porque éste ha adquirido un objeto muy valioso en el saqueo de la ciudad: la daga del tiempo, que tiene el poder de retornar al pasado y en malas manos podría destruir el mundo (cómo no).

No suelo ver con malos ojos el que no se sea fiel a la fuente (ya sea literaria o en este caso un videojuego) a la hora de hacer una película. Pero me es muy difícil entender las decisiones aquí tomadas cuando el argumento del juego es 100 mil veces más interesante que la historia que nos ofrecen, una especie de mezcla entre `La Momia´ y su pre-cuela, `El Rey Escorpión´ y, sobre todo, la saga de `Piratas del Caribe´. Y precisamente en esa última es donde reside el problema: se nota demasiado que le han querido dar “el toque” de esa saga, combinando aventuras con diversión y violencia light. Lo que se dice una aventura Disney, y es una pena, porque al tomar esa elección han hundido muchas de las posibilidades de la película.

Lo mejor del film son los actores. Jake Gyllenhaal (muy bien caracterizado como Dastan) y Gemma Arterton hacen una pareja perfecta, con bastante química y sus “roces” dan lugar a momentos muy divertidos. Si la película se hace entretenida es gracias a ellos. También está bastante divertido Alfred Molina, encarnando a un empresario con mucha visión (desternillantes sus comentarios sobre los impuestos). Una pena que Ben Kingsley esté tan desperdiciado como villano, pues este hombre da para mucho más.

En conclusión, `Prince of Persia´ es (independientemente de las libertades tomadas en la historia) una película que funciona sólo a ratos (la escena final en la cueva del reloj de arena no está mal, por ejemplo) pero que no consigue aprovechar todos los elementos que tiene a mano (la daga, que la utilizan para cuatro cosas contadas) ni alcanzar el nivel de épica y aventuras que sería necesario. Lo mejor que se puede decir de ella es que no aburre, o al menos no demasiado…