
“Quiero que despidas a los gordos. Son vagos, lentos y me deprime verlos.”-Bobby Pellitt (Colin Farrell)
Hay propuestas que parecen nacidas especialmente para la época en la que vivimos, y que tienen una razón de ser oportuna en este preciso momento, y por tanto no se sabe demasiado bien cuánto durará su efectividad en un futuro. Ese parece ser el caso de esta `Cómo Acabar con tu Jefe´ (Horrible Bosses, Seth Gordon, 2011), que básicamente parece tener su razón de ser dada la complicada situación de crisis económica que vivimos, en la que los derechos de los trabajadores están más pisoteados que nunca y el miedo a quedarse sin empleo tal y como anda el panorama es terrible. En estas circunstancias, que surja una película como esta propuesta llena de humor gamberro y mala leche (aunque no tanta como quiere aparentar) sobre tres amigos inmersos en situaciones laborables desesperadas que llegan a la conclusión de que tienen que matar a sus respectivos jefes, me parece lo más normal y saludable del mundo.
Este planteamiento, en sí negrísimo (propio del extraño e irónico humor de los hermanos Cohen), es el punto de partida de una cinta que se torna bastante normalita y convencional, siguiendo más o menos la formula típica de la comedias “para adultos” actuales americanas, sin diferenciarse demasiado de otros estrenos de este año como `Carta Blanca´ (Hall Pass), `Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia!´ (The Hangover 2) o `La Boda de mi Mejor Amiga´ (Bridesmaids), que básicamente basa su efectividad por completo en algo de diálogos malsonantes, un par de momentos políticamente incorrectos (no demasiados), personajes charlatanes y un final en el que se traiciona el espíritu gamberro de la propuesta (el típico happy ending). Más o menos esos son los ingredientes, y la película no se aparta demasiado de la receta, siendo más convencional y conservadora de lo que se cree, aunque eso no quiere decir que el resultado no sea bastante ameno y divertido (lo mínimo exigible).

