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martes, 27 de septiembre de 2011

`Cómo Acabar con tu Jefe´, divertida chorrada


“Quiero que despidas a los gordos. Son vagos, lentos y me deprime verlos.”
-Bobby Pellitt (Colin Farrell)
Hay propuestas que parecen nacidas especialmente para la época en la que vivimos, y que tienen una razón de ser oportuna en este preciso momento, y por tanto no se sabe demasiado bien cuánto durará su efectividad en un futuro. Ese parece ser el caso de esta `Cómo Acabar con tu Jefe´ (Horrible Bosses, Seth Gordon, 2011), que básicamente parece tener su razón de ser dada la complicada situación de crisis económica que vivimos, en la que los derechos de los trabajadores están más pisoteados que nunca y el miedo a quedarse sin empleo tal y como anda el panorama es terrible. En estas circunstancias, que surja una película como esta propuesta llena de humor gamberro y mala leche (aunque no tanta como quiere aparentar) sobre tres amigos inmersos en situaciones laborables desesperadas que llegan a la conclusión de que tienen que matar a sus respectivos jefes, me parece lo más normal y saludable del mundo.
Este planteamiento, en sí negrísimo (propio del extraño e irónico humor de los hermanos Cohen), es el punto de partida de una cinta que se torna bastante normalita y convencional, siguiendo más o menos la formula típica de la comedias “para adultos” actuales americanas, sin diferenciarse demasiado de otros estrenos de este año como `Carta Blanca´ (Hall Pass), `Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia!´ (The Hangover 2) o `La Boda de mi Mejor Amiga´ (Bridesmaids), que básicamente basa su efectividad por completo en algo de diálogos malsonantes, un par de momentos políticamente incorrectos (no demasiados), personajes charlatanes y un final en el que se traiciona el espíritu gamberro de la propuesta (el típico happy ending). Más o menos esos son los ingredientes, y la película no se aparta demasiado de la receta, siendo más convencional y conservadora de lo que se cree, aunque eso no quiere decir que el resultado no sea bastante ameno y divertido (lo mínimo exigible).

lunes, 25 de julio de 2011

`Paul´, efectivo divertimento sin personalidad



“¿Por qué todo el mundo cree que les quiero meter una sonda por el ano? ¿Creéis que tengo una cosecha de pedos? ¿Cuánto se puede aprender de un culo?”
-Paul (Seth Rogen/Santi Millán)
Vaya por delante que me lo he pasado bien con `Paul´, que me ha hecho gracia, me he divertido, he estado entretenido y la sensación general que he tenido al salir del cine ha sido la de satisfacción, al igual que la que podía intuirse en el resto de los espectadores que abandonaban la sala junto a mí (siempre me ha encantado ver las reacciones del público, estudiar las diferentes respuestas a una película). Así que en general no tengo nada en contra de la cinta, salvo en el caso de que quiera verse como una continuación del dúo compuesto por Simon Pegg y Nick Frost (protagonistas y guionistas de la cinta), trasladando sus andanzas de Reino Unido a Estados Unidos, y por tanto tendría que funcionar junto con `Zombis Party´ (Shaun of the Dead, 2004) y `Arma Fatal´ (Hot Fuzz, 2007). En ese caso la cinta no resiste la comparación, ni por asomo.
Básicamente, porque aunque en el sentido de explorar de manera cómica los tópicos y lugares comunes del género (primero terror, luego acción, y en este caso ciencia ficción), ya sea por el traslado a tierras americanas de la acción (lógico si tenemos en cuenta que toda la “cultura alíen” se encuentra en EEUU) o por el cambio del director de las dos primeras cintas, el estrambótico Edward Wright (que también ha experimentado el salto al cine americano pero sin perder un ápice de personalidad con la desternillante e inclasificable `Scott Pilgrim contra el mundo´). Si a ello le añadimos que el sustituto ha resultado ser el mucho más convencional Greg Mottola (`Supersalidos´, `Adventureland´), podemos entender por qué a `Paul´ le falta “ese toque especial” que tenían las dos anteriores andanzas del dúo, lo cual resulta un tanto decepcionante, sin por ello desmerecer una película bien realizada, con estupendo ritmo y correctas dosis de irreverencia.