miércoles, 29 de diciembre de 2010

`Bruc: El desafío´, buen cine de aventuras



“Eres duro como esta montaña, pero no saldrás de ella.”
-Maraval
A veces el cine es una cosa realmente curiosa. Y suele suceder que mientras los productos en los que uno teníamos puestas expectativas acaban defraudándonos, otros por los que en principio no dábamos un duro acaban siendo los que más nos satisfacen. Algo parecido me pasó a mí con esta `Bruc: El desafío´, que fue estrenada el pasado 22 de diciembre (una curiosa oferta para la temporada navideña, la verdad). Y es que con la falta alarmante de buenas aventuras que hay en cartelera, no me esperaba que un film español protagonizado por Juan José Ballesta (`El Bola´, `Planta 4ª´) fuese a ser el que me ofreciera todo lo que le faltaba a las últimas propuestas Hollywoodienses.
La película se inspira en la famosa leyenda del Niño del Tambor, según la cual un joven pastorcillo puso a la fuga a las tropas napoleónicas en 1808 con la colaboración del eco de las montañas de Montserrat. El muchacho tocó su tambor para dar la impresión de que eran cientos del tamborileros acercándose, con lo que el ejército francés se batió en retirada. Claro que esta leyenda es sólo utilizada como una excusa por el realizador catalán Daniel Benmayor (`Paintball´, 2009) para rodar una película de aventuras al más puro estilo americano. De hecho, la parte de la leyenda en sí tan sólo se ve en una secuencia de flashback, y muy cambiada a lo que se cuenta en esa historia.


El hombre de las montañas
Que nadie se engañe, `Bruc: El desafio´ no es un film histórico. Ya se habían realizado dos películas que giraban en torno a esta misma historia, `El Tambor de Bruch´ (Ignacio F. Inquino, 1948) y `La Leyenda del Tambor´ (Jorge Crau, 1981), y Benmayor no parecía interesado en repetir la jugada. En lo que sí parece interesado es en amoldar y transformar el mito a su antojo, convirtiendo al niño tamborilero en un joven carbonero montañés bastante crecidito, y centrándose en las represalias por parte del ejercito de Napoleón tras la derrota de la que él fue responsable. Así, el joven apodado Bruc se convierte en el objetivo de seis mercenarios que quieren su cabeza, iniciando una persecución por las montañas donde deberá luchar por su vida.
Sin duda lo que más me enganchó del film fue la honestidad de su propuesta. Se le ha criticado por tirar por lo tópico y por sus deformaciones históricas. Pero yo creo que ambas cosas son un acierto. De hecho, lo mejor de `Bruc: El desafío´ es su aire de western salvaje, y sus claros homenajes a películas tan míticas como `Acorralado´ (First Blood, Ted Kotcheff, 1982), `Depredador´ (Predator, John McTiernan, 1987), `El Fugitivo´ (The Fugitive, Andrew Davis, 1993) o la algo más reciente `Apocalypto´ (id, Mel Gibson, 2006). Como en todos esos films, la película de Benmayor no destaca por su profundidad o la humanidad de sus personajes (de hecho el protagonista es bastante plano), sino por la trepidante narración, que conduce con buen pulso tanto a los perseguidores como al perseguido hasta una emocionante lucha a vida o a muerte.


En ese sentido, Juan José Bayesta (también en cartelera con `Entrelobos´, en la que curiosamente también puede vérsele en actitud “salvaje”) cumple a la perfección en el apartado físico, pues sin ser ningún chachas (la historia tampoco lo requiere), da el pego como “muchacho de las montañas”, alguien duro de roer. Pero si bien físicamente el actor funciona, cada vez que abre la boca la caga. El que fuera el joven ganador de un Goya por `El Bola´ (2000) es incapaz de transmitir a través de la voz miedo, desesperación o rabia, hablando como si siguiese siendo alguno de los muchachos de barrio que interpretó en anteriores películas. Casi se agradece que apenas tenga diálogos, lo que no deja de confirmar que es un protagonista bastante insulso.
Mucho mejor funcionan los villanos, que a pesar de ser personajes deliberadamente caricaturescos están perfectamente dibujados, resultando la relación que mantienen entre ellos algo bien entendible, a medio camino entre la lealtad y la amistad. Se llega a ver un intento por parte del director de humanizarlos, de crear seres que tengan un mayor interés más allá del de ser simplemente los malos. Caso del jefe del grupo Maraval (estupendamente interpretado por Vicent Perez), alguien aparentemente implacable pero capaz de sentir compasión por los suyos o incluso llegado el momento final admiración por su enemigo. ¡Pero si incluso Santi Millan está bien interpretando a uno de los mercenarios! Eso ya es de por sí un milagro.

Estos hombres llevan a cabo una caza: acorralando a su presa, despojándole de todo lo que es más preciado y agotándolo físicamente. Pero la presa, astutamente, conduce a sus perseguidores a su terreno, adentrándolos en lo más profundo de la montaña, donde su superioridad y sus armas no sirven de nada, y donde él se fortalece. La imagen de Bayesta ensuciándose el cuerpo para poder camuflarse es una claro homenaje a `Depredador´, pero no algo gratuito pues el acto viene a simbolizar lo mismo: la vuelta a lo más primitivo, a lo más básico del ser humano para sobrevivir.
Todo ello filmado con sorprendente brío por Benmayor, que logra compensar las evidentes limitaciones técnicas con una dirección cuidada, unas escenas de acción correctamente montadas y con unos bellos planos aéreos de las majestuosas montañas de Montserrat, que acompañados de la funcional música de Xabier Capellas, logran llenar de emoción esta más que correcta producción española (mucho mejor que la vitoreada `Balada Triste de Trompeta´). Un producto que pese a sus indudables defectos e imperfecciones consigue ser una entretenida y trepidante aventura. Una agradable sorpresa.

PD: Daniel Benmayor dará el salto al cine americano dirigiendo `Hitman 2´, cuyo estreno está previsto para el año que viene. Esperemos que logre una mejor película que la que realizó el francés Xabier Gens en 2007.

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