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sábado, 29 de octubre de 2011

`Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio´, pura aventura


Tintín (Jamie Bell): “¿Qué tal su sed de aventuras?”
Capitán Haddock (Andy Serkis): “Es insaciable...”
Me declaro un confeso desconocedor de los tebeos de Tintín y de la obra de Hergé en general, pero para mí esta cinta suponía una cita cinematográfica indispensable por llevar los nombres de dos creadores muy diferentes entre sí pero grandes directores igualmente: Steven Spielberg uno de los mejores narradores de la actualidad y de la historia del cine y Peter Jackson al que debemos una de las mejores trilogías del cine y uno de los últimos productos revienta taquillas de gran calidad. El que estos dos hombres se sintieran interesados por Tintín, un periodista adicto a resolver misterios acompañado por su perro Milú, bastaba para que yo mismo me sintiese interesado, y aunque el escepticismo había hecho presa de mí no pocas veces al ver los primeros trailers y recepciones críticas, lo cierto es que me senté a verla con cierta excitación, que fue bien aprovechada en los 107 minutos de aventura en estado puro que le siguieron.
Porque `Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio´ es una película elaborada a modo de complejísima y sofisticada montaña rusa que no da tregua, no deja tiempo para aburrirse y no para de divertir, entretener y emocionar. O sea: cine de entretenimiento con todas las letras, pero en el buen sentido de la palabra, pues a menudo y hoy en día más que nunca tendemos a menospreciar nosotros mismos la palabra “entretenimiento”, catalogando normalmente así aquellas películas que tienen muchos efectos y que cumplen sin más. Pero precisamente Spielberg y Jackson son dos directores que entienden y respetan verdaderamente el significado de esa palabra, y por eso entendemos la complicación y esfuerzo que les habrá llevado construir esta pequeña joya que, apoyada en las nuevas tecnologías, es capaz de ser una aventura a la vieja usanza, en la que sin haber leído siquiera un cómic de Tintín en la vida casi se siente cómo páginas de tebeo que cobran vida, se respira ese tipo de aventura ingenua, despreocupada y nostálgica, que tiene mucho que ver con la famosa saga del arqueólogo dirigida por el propio Spielberg.

sábado, 6 de agosto de 2011

`El Origen del Planeta de los Simios´, una rebelión a medias tintas



“No son personas, ¿sabe?”
-John Landon (Brian Cox)
Tengo la sensación de que tengo que pedir perdón de antemano, porque voy a ser un poco duro con `El Origen del Planeta de los Simios´ (Rupert Wyatt, 2011), actual y afamada precuela de la mítica película de 1968 interpretada por Charton Heston, y realmente no se lo merece. No se lo merece porque no está tan mal, es una cinta entretenida, correctamente dirigida por el debutante Rupert Wyatt (que con este éxito ha dado la campanada y entrado por la puerta grande en la industria), con buenos intérpretes, una decente banda sonora (Patrick Doyle pocas veces falla) y una utilización de los efectos especiales (al servicio de la historia, como debe ser) más que encomiable. En otras palabras, es un espectáculo como ya les gustaría ser o llegar a acercarse a la mitad de producciones estrenadas durante este verano. Pero, a diferencia de la gran mayoría de la gente (para la cual la cinta ha sido toda una sorpresa y lo entiendo) yo personalmente confiaba mucho en las posibilidades de este proyecto, y sinceramente sólo me he sentido satisfecho a medias.
Así que como este es mi espacio personal, en el que nada me condiciona y a nadie puedo ofender (excepto al que quiera sentirse ofendido, claro está) expresaré claramente mi opinión, que no es otra que la corrección no es lo mismo que maestría, y que me parece que `El Origen del Planeta de los Simios´ se queda en mitad de camino en la mayoría de cosas que plantea, desperdicia enormemente el potencial dramático de la historia que está contando y traiciona su propia temática con el fin de crear un entretenimiento para toda la familia, perfecto para entrar una sala de cine una calurosa tarde de verano con los críos y distraerse, pero quedándose así lejos de la gran película que podría y debería haber sido (esa misma que prometía su estupendo segundo avance, que incomprensiblemente contiene un par de instantes que faltan en el metraje estrenado en cines, algo que para mí resulta de lo más significativo).