
“¿Eres muy observador verdad? Los solitarios solemos serlo…”-Jim Prideaux (Mark Strong)
Una de las películas más esperadas del año era sin duda `El Topo´ (Tinker Tailor Soldier Spy,, 2011), la nueva cinta del director sueco Thomas Alfredson, que con sólo una película había conseguido llamar la atención de medio mundo y sobre todo de los aficionados al cine. Estoy hablando evidentemente de la fascinante, bella y extraña `Déjame Entrar´ (Låt den rätte komma in, 2008), una de mis cintas favoritas de vampiros y fácilmente una de las diez mejores películas de la década pasada. Con este antecedente, su siguiente trabajo despertaba en mí una expectación increíble, más tratándose de un salto del realizador a un cine de mayor expansión —o sea: de habla inglesa—, si bien seguimos encontrándonos ante una cinta relativamente pequeña —está lejos de ser una superproducción—, de toque íntimo y de producción más británica que americana, aunque eso sí: con unos actores y equipo artístico de impresión.
Gary Olman, Colin Firth, Tom Hardy, Mark Strong, Benedict Cumberbatch, Toby Jones, John Hurt y Ciarán Hinds encabezan el espectacular reparto de la película, basada en la famosa novela homónima escrita por John le Carré, ex-trabajador del servicio secreto británico cuyos libros de espionaje han inspirado cintas muy atractivas como `El Jardinero Fiel´ (The Constant Gardener, Fernando Meirelles, 2005) y otras no tan acertadas como `El Sastre de Panamá´ (The Tailor of Panama, John Boorman, 2001). Una temática y un material sin duda suculentos, que convertían `El Topo´, aún más si cabe, en una enorme reto para Alfredson, que debía sacar partido a todo esto sin perder no obstante ese toque personal e íntimo que hizo de su `Déjame Entrar´ una película tan especial. Como es habitual en estos casos en los que las expectativas personales son tan grandes, la cinta no ha acabado siendo exactamente lo que me imaginaba, si bien no es para nada una decepción, sino una experiencia tan atípica y apasionante como su anterior film.


