lunes, 16 de mayo de 2011

`Valor de Ley (True Grit)´, portentosa aventura



“Todo en este mundo se acaba pagando, de una manera o de otra. Nada es gratis, salvo la gracia de Dios.”
-Mattie Ross (Hailee Steinfeld)
Que los hermanos Coen se cuentan entre los mejores cineastas del cine americano, ya no actual, sino de toda su historia, es algo que pocos se atreven a dudar (haberlos habrá, porque tiene que haber de todo). Por mi parte les proceso una total admiración a estos dos hombres, cuya filmografía me he tragado enterita de cabo a rabo, desde su debut con la fascinante `Sangre Fácil´ (Blood Simple, 1984), hasta la película que nos ocupa, que pasó por nuestras carteleras hace ya bastantes meses con un éxito arrollador, precedida de un recibimiento similar que tuvo en USA, a lo que seguro ayudaron sus diez nominaciones a los Oscar, aunque finalmente no se comieran ni un rosco (no sé si sabéis que una tal `El Discurso del Rey´ arrasó). Es sin duda un tipo de éxito, que no reconocimiento, que estos hermanos no habían conocido hasta el momento.

Puede parecer en un primer momento que el llegar a la cima tiene un precio, que nadie consigue el favor de tanta gente sin venderse artísticamente, renunciando a la personalidad y jugando sobre seguro al realizar un remake de un famoso western de 1969, concretamente uno dirigido por Henry Hathaway y protagonizado por John Wayne precisamente del mismo nombre: `Valor de Ley´ (True Grit). Puede parecerlo, y de hecho, aquellos que no vean más allá de las apariencias tomarán la nueva película de los Coen como una vulgar operación comercial que les ha salido genial. Otros, se darán cuenta de que por mucho que los trailers y carteles hayan vendido una superproducción made in Hollywood, producida por nada menos que Steven Spielberg, los directores de `Fargo´ no han renunciado en realidad ni un ápice a sus formas, y a lo único que se han dedicado es a coger la novela de Charles Portis (punto en común con la película de Hathaway y la razón de que se parezcan tanto) y la han llevado sin mucha dificultad a su terreno, dando como resultado esta extraña y poderosa aventura.


Una joven intrépida en busca de justicia
Veo absurdo comparar la película de Henry Hathaway con la de los hermanos Coen, y por extensión a Jeff Bridges con John Wayne o a la debutante Hailee Steinfeld con Kim Darby. Es algo en la que la mayoría de medios y críticos “especializados” se han apoyado, y la pregunta que a mí se me viene a la cabeza es para qué. Pues obviamente para desprestigiar a la versión moderna (los remakes son el diablo, bla, bla, bla...) y encumbrar la original en un ejercicio de nostalgia ciega, que básicamente  se basa en decir que todo lo que tiene esta película ya lo tenía su predecesora sólo que bastante mejor. Estas personas se muestran además abiertamente ofendidas por el descaro de los Coen al pretender realizar su film obviando el original, de cuya fama dicen además que se han aprovechado (habría que ver cuántas personas no conocían la de Hathaway y la han descubierto gracias a ésta, yo incluido, pero bueno).
Como digo es una absurdez de debate, no porque los Coen sean directores muy famosos y haya que tener hacia con ellos una consideración que no tenemos con otros (yo soy el primero en afilar el cuchillo en cuanto se anuncia el remake de algún film que me gusta), sino porque es un ejercicio auto perjudicial para el buen amante al cine. Y es que una vez más los arboles no nos dejan ver el bosque, y el bosque es una estupendo cuento al más puro estilo de los Coen, que comparte una historia idéntica (casi punto por punto) con el ejemplar film de Hathaway sin por ello perjudicar a nadie. Y es que mientras que la película protagonizada por Wayne no era más que un admirabliee ejercicio que respondía a las normas del western de aquella época sin saltárselas ni por un momento, el film de los Coen tiene voz propia, resultando una mirada irónica, melancólica y extraña al sucio, salvaje y ya moribundo oeste americano. Resulta pues, una película no sé si mejor, pero desde luego más relevante por haber nacido en nuestro tiempo, y por ser un western tan atípico como el mismo hecho de existir en una época en la que ya no se ruedan westerns.

A eso hay que añadirle que la película engancha, si bien no es para nada el torbellino de acción que seguro que muchos que entraron a verla esperaban (en la fila de delante tuve que aguantar a unos chavales que creían estar viéndo `Transformers´, y que gritaban y soltaban frases del tipo “qué guapo” cada vez que había una escena “llamativa”, evidentemente sin entender ni por un momento la verdadera naturaleza de la película). `Valor de Ley´ es pausada (que no aburrida), elegante, melancólica, seca en su violencia y en la exposición de sus personajes. No hay más  que ver la presentación de la joven y decidida Mattie Ross (impecable Hailee Steinfeld), verdadera protagonista y conductora del relato, que no tiene tiempo de lloriqueos y lamentos para el recuerdo de su fallecido padre (cuyo cadáver echado sobre la nieve es el primer y genial plano que vemos en toda la película), y busca desesperadamente una forma de encontrar justicia (que no venganza) para con él, aunque tenga que salir ella misma a la caza de su asesino Tom Cheney (Josh Brolin).
Ella es ni más ni menos que la inocente e ingenua búsqueda de la esperanza, esperanza de encontrar algo de orden y sentido en un mundo cruel y alocado. Y como perfecto guía de ese mismo mundo contrata al alguacil Rooster Cogburn (Bridges, algo autoparódico, pero convincente), que no es más que un reflejo de lo peor y lo mejor del salvaje oeste. Alcohólico, malhumorado, despiadado, pero en el fondo con buen corazón, resulta un personaje desagradable a la vez que entrañable. Él es ese vaquero del viejo oeste cuyo tiempo ya ha pasado, que se siente perdido en un mundo de leyes que protegen al criminal (la escena del juicio) y que ve algo en Mattie, una especie de reflejo de él mismo antes de perder el rumbo. No en vano es una historia con un gran sentido paternal (nunca exageradamente remarcado), en el que Rooster ocupa el papel del padre perdido de Mattie, resultando un padre algo irresponsable y cuestionable si se quiere, pero amante y protector (ese precioso y casi fantasioso tramo final), y el ranger de Texas LaBoeuf (como siempre correctísimo Matt Damon) una especie de hermano mayor orgulloso y tocapelotas (como debe ser).


Apoyados en su ya habitual perfeccionismo visual, los Coen llevan a buen puerto la aventura de esta improbable familia, llenando el camino con sus habituales personajes atípicos salidos de la nada (ese curandero cubierto con piel de oso), su truculento sentido de la violencia (la repentina traición entre dos bandidos en cierta cabaña) y del absurdo (la secuencia del tiroteo en el refugio vista desde lo alto de una colina, en la que LaBoeuf queda como poco menos que un gilipollas). Hay hueco también para ese habitual humor negro de los cineastas, que convive con un tipo de humor más ligero (¿una cierta concesión comercial marca del padrino Spielberg?), y un encomiable sentido de la épica y la aventura, reforzado por la a ratos triste a ratos gloriosa música de Carter Burwell (compositor habitual de los Coen), que tiene su culmen en la cabalgada final de Rooster.
Sólo el paso del tiempo dirá dónde queda `Valor de Ley´ de los Coen en la historia, aparte de como un apunte más del buen hacer de estos formidables narradores. Quizá, como bien han señalado sus detractores (curiosamente esos mismos que no tiene más que halagos para el film de 1969), se quede en una sencilla cinta entretenida y comercial. Pero tal vez, y digo tal vez, quede grabada en la memoria del cinéfilo como la portentosa y genial aventura que en realidad es. Incluso el aparente defecto de desperdiciar a un buen actor como Brolin para un personaje cuya intrigante sombra está presente durante todo el relato para mostrarse finalmente en carne y hueso como un villano torpe y vulgar, tiene sentido visto desde la perspectiva desmitificadora del relato, que no busca ni más ni menos que ser un cuento sobre ideas amorfas como la justicia, la venganza y el heroísmo, como el que se contaría a un niño antes de acostarlo y desearle buenas noches.

5 comentarios:

Nayade dijo...

Hola, me ha gustado criticasdecinealanro16.blogspot.com. Por ello, me encantaría contar con tu sitio en mi directorio, consiguiendo que mis visitantes entren también en su blog.

Si estás de acuerdo. Házmelo saber, nayadita.narvaez@hotmail.com y suerte con tu blog.

haitor2008 dijo...

Cuando veo este blog de mierda, me viene a la cabeza esto:
http://www.youtube.com/watch?v=r4LyoUGxVd8

En fin buena pelicula; tras ver esta pelicula tenia claro que hay 2 personas a las que no querria como acreedores: "Bertucho" (el conde de Montecristo) y "Mattie" (de esta).

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Unknown dijo...

Oye que buen blog tienes. Enserio, me encontraba de ocioso y me encontré con él y en serio me ha gustado. Saludos y también se bienvenido a www.rlnmovies.blogspot.com

Ya te sigo! :)...espero y hagas un nuevo post pronto

Alain Rodriguez dijo...

Muchas gracias, aunque me temo que ultimamente no le dedico mucho tiempo, pero se hace lo que se puede. También le he echado una ojeada al tuyo y me ha gustado bastante.

Un saludo ;)