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lunes, 11 de julio de 2011

`Caballeros, Princesas y Otras Bestias´, irreverente aventura



“¡Es la virgen de mi hermano, si quieres follártela tendrás que follárteme a mí primero!”
-Thadeous (Danny McBride)
He aquí un producto que, sin ser especialmente inteligente ni estar desbordante de calidad, logra más o menos su objetivo a base de gamberrismo, un poco de mala leche y mucha desvergüenza, como desgraciadamente no lo conseguía la muy blanda `Bad Teacher´. Y es que, como si de una variante cómica moderna y malhablada de los Monty Phython se tratase, David Gondon Green (`Superfumados´, `De culo y cuesta abajo´) lleva más o menos a buen puerto una fusión nada fácil de las películas gamberras de colegas de Seth Rogen y Danny McBride (guionista y protagonista de esta), con las historias fantásticas sobre caballeros, princesas y dragones. La mezcla no es siempre perfecta, y en algún momento patina un poco, pero ofrece también unas buenas dosis de carcajadas.
El argumento es más o menos el siguiente: Thadeous (Danny McBride) es un príncipe a la sombra de su perfecto hermano mayor Fabious (James Franco), y cuya única motivación es fumar hierba de brujo, beber buen alcohol y seducir a doncellas desvergonzadas. Pero cuando la prometida de Fabious, Belladona (Zooey Deschanel), es secuestrada por un malvado brujo en busca de poder (Justin Theroux), el rey (Charles Dance) da un ultimátum a su hijo: o mueve su gordo trasero y ayuda a su hermano a rescatarla o será desterrado del reino. Así pues, y sin otra alternativa que formar equipo, los dos hermanos, el inútil y el intrépido, el feo y el atractivo, se verán obligados a afrontar un viaje lleno de peligros, en el que se les unirá una misteriosa guerrera de no muy claras intenciones (Natalie Portman).

miércoles, 6 de julio de 2011

`Transformers: El Lado Oscuro de la Luna´, ruidosa, aparatosa y ridícula



“Podéis perder la fe en nosotros, pero no en vosotros mismos.”
-Optimus Prime
Más que motivado o realmente interesado, uno se siente arrastrado a ver un producto como `Transformers: El Lado Oscuro de la Luna´, dirigida por uno de los directores más exitosos (y también en general peor considerados) del cine de acción americano, Michael Bay, y producida por el que es todavía a día de hoy uno de los nombres más influyentes de la industria, Steven Spielberg (del cual este mismo verano nos llegan otras dos superproducciones: `Cowboys & Aliens´ y `Super 8´). Y digo arrastrado no a modo de justificación por ver una película sobre robots gigantes aficionados a darse de leches, sino porque es la pura verdad. Al fin y al cabo es verano, hacer calor, el cerebro tampoco está para muchos trotes, se juntan un par de colegas con intención de pasar el rato y ¡pam! Ya está ejecutada la estafa. Pero lo más increíble es ver a la gente, una vez salidos del cine, satisfecha con tamaño despropósito, defendiendo un producto tan vago y mediocre: una simple exhibición de efectos especiales sin sentido.
Que conste que no soy uno de los detractores del señor Michael Bay (al menos por ahora, porque como siga por este camino…). Pese a sus excesos y sus evidentes puntos flacos (sus películas nunca ganaran un Oscar, está claro), su cine me ha parecido muchas veces emocionante y divertido, muy descerebrado pero entretenido. Al menos en el modo en que yo entiendo el entretenimiento. Pero las cosas como son: la segunda entrega de `Transformers´ (película palomitera decente, nada que ver con lo que le ha seguido) fue un engendro mastodóntico y ridículo en el que Bay nos llevaba de un lado para otro sin sentido ninguno, y difícilmente podía encajar en el concepto de entretenimiento de alguien. Todo lo contrario: aburría de mala manera. No me extraña que incluso el mismo Bay reconociera su metedura de pata, así como que fue una mala idea trabajar sin un guión acabado debido a la huelga de guionistas (un aplauso por favor) y resolver la película de manera rápida y confusa. Así pues, pensé que fue un fallo puntual y que la tercera parte estaría “algo” mejor. Graso error.