
“En el día más brillante, en la noche más oscura, ningún mal podrá escapar de mi vigía. Que aquellos que adoran el poder del mal teman mi poder, ¡la luz de Green Lantern!”-Hal Jordan/Green Lantern (Ryan Reynolds)
Hay veces en las que uno va al cine con tan pocas expectativas, tan poco motivado por lo que va a ver o totalmente convencido de antemano de la mediocridad del producto (las motivaciones que le arrastran a uno a soltar el dinero en tales circunstancias son dignas de estudio sin duda) que en definitiva la más leve dosis de deficiente cine de aventuras y entretenimiento bastan para convencerlo, o por lo menos dejarle mínimamente satisfecho. No estoy aquí para decir que `Green Lantern´ sea una buena película, dios me libre, pues se trata como poco de un film mediocre que ni siquiera alcanza los mínimos de espectacularidad que uno esperaría de una superproducción que ha costado una salvajada (se habla de 200 millones), pero que se trata por lo menos de un film pasable, fácil de ver, que no insulta al espectador a la cara ni le provoca dolor de cabeza como ese despropósito mucho más vistoso que es `Transformers 3´.
Tras las cámaras nos encontramos a un viejo conocido, Martin Campbell, ese que cuando quiere ha demostrado ser un cumplidor narrador de cine de aventuras como en los casos de `La Máscara del Zorro´ (1998) o `Límite Vertical´ (2000), aunque también ha dejado claro que puede dirigir memeces como en el caso de `La Leyenda del Zorro´ (2005), una muy poco inspirada segunda parte del simpático primer film, que en definitiva nunca debió de existir (para más pistas los guionistas de la saga `Transformers´ andaban metidos en el asunto). Pero sin duda la cinta por la que Campbell será recordado (en algo que sólo puede considerarse como un extraordinario milagro) es la vibrante, clásica, salvaje y oscura `Casino Royale´ (2006), un brillante reinicio para la franquicia del agente 007 que es para mí lo más parecido a lo que hubiera pasado si Steven Spielberg hubiera dirigido una entrega de la saga (algo que en su día intentó, pero que desgraciadamente nunca sucedió).

