miércoles, 6 de julio de 2011

`Transformers: El Lado Oscuro de la Luna´, ruidosa, aparatosa y ridícula



“Podéis perder la fe en nosotros, pero no en vosotros mismos.”
-Optimus Prime
Más que motivado o realmente interesado, uno se siente arrastrado a ver un producto como `Transformers: El Lado Oscuro de la Luna´, dirigida por uno de los directores más exitosos (y también en general peor considerados) del cine de acción americano, Michael Bay, y producida por el que es todavía a día de hoy uno de los nombres más influyentes de la industria, Steven Spielberg (del cual este mismo verano nos llegan otras dos superproducciones: `Cowboys & Aliens´ y `Super 8´). Y digo arrastrado no a modo de justificación por ver una película sobre robots gigantes aficionados a darse de leches, sino porque es la pura verdad. Al fin y al cabo es verano, hacer calor, el cerebro tampoco está para muchos trotes, se juntan un par de colegas con intención de pasar el rato y ¡pam! Ya está ejecutada la estafa. Pero lo más increíble es ver a la gente, una vez salidos del cine, satisfecha con tamaño despropósito, defendiendo un producto tan vago y mediocre: una simple exhibición de efectos especiales sin sentido.
Que conste que no soy uno de los detractores del señor Michael Bay (al menos por ahora, porque como siga por este camino…). Pese a sus excesos y sus evidentes puntos flacos (sus películas nunca ganaran un Oscar, está claro), su cine me ha parecido muchas veces emocionante y divertido, muy descerebrado pero entretenido. Al menos en el modo en que yo entiendo el entretenimiento. Pero las cosas como son: la segunda entrega de `Transformers´ (película palomitera decente, nada que ver con lo que le ha seguido) fue un engendro mastodóntico y ridículo en el que Bay nos llevaba de un lado para otro sin sentido ninguno, y difícilmente podía encajar en el concepto de entretenimiento de alguien. Todo lo contrario: aburría de mala manera. No me extraña que incluso el mismo Bay reconociera su metedura de pata, así como que fue una mala idea trabajar sin un guión acabado debido a la huelga de guionistas (un aplauso por favor) y resolver la película de manera rápida y confusa. Así pues, pensé que fue un fallo puntual y que la tercera parte estaría “algo” mejor. Graso error.


`Transformers: El Lado Oscuro de la Luna´ repite TODOS los fallos de su predecesora: excesiva duración, nulo sentido del ridículo en los gags de humor, además de una trama excesivamente aparatosa (que no complicada), narrativamente confusa y emocionalmente poco desarrollada. Así, lo que el señor Bay logra es un distanciamiento total del espectador (emocional y cerebralmente) hacia el torbellino de imágenes se suceden ante a sus ojos: un autentico despilfarre de efectos especiales, explosiones, destrucciones y robots creados digitalmente, todo ello indudablemente espectacular, pero que no está al servicio de una auténtica narración de aventuras. `Transformers 3´ es más bien un videojuego al que no se puede jugar, puro vicio de técnica y fuegos artificiales, que supongo que entretendrán a más de uno, pero que personalmente no considero ni por asomo razón suficiente para mantener el interés dos horas y media en una pantalla de cine.
Incluso el comienzo del film, con todo lo que rodea a la llegada del hombre a la luna y el descubrimiento encubierto de un robot en ella, que en el teaser resultaba intrigante y tenía una atmosfera adecuada, en la película sencillamente no funciona. No funciona por una cuestión primordial que es el ritmo, eso que da el correcto tono y emoción a cada escena, algo que el señor Bay no parece entender, y por eso todo está rodado y montado de igual manera, de forma acelerada, atropellada y confusa, como sin ganas, y por eso nada termina de funcionar como debería por mucho que la omnipresente música de Steve Jablonsky se esfuerce por dotar de fluidez al asunto (me encantó su trabajo en la primera, pero en estas dos secuelas no ha hecho más que repetirse torpemente). Sólo así se puede explicar un comienzo tan insufrible en el que no paran de sucederse momentos “cómicos” insufribles con Sam (un Shia LaBeouf al que cada vez le veo menos ese carisma que tantos comentan) y su nueva novia (Rosie Huntington-Whiteley, en una “complicada” solución de “guión” para sustituir a Megan Fox), Sam y padres (que ya dejaron de hacer gracia en la primera) o Sam y su nuevo jefe (John Malkovich haciendo lamentablemente el payaso, al igual que interpretes de la taya de Frances McDormand o John Turturru).

No creo exagerar si digo que toda esta primera parte (aproximadamente la mitad de la película) es un coñazo exagerado, en el que cada nuevo giro es más ridículo que el anterior (lo del chino en los baños, en fin…) y los personajes no dejan de hablar de chorradas ininteligibles. Personalmente a ratos directamente desconectaba, incapaz de pasármelo bien por mucho que pusiera de mi parte. Porque aunque los efectos especiales sean de autentico lujo y la vibrante fotografía de Amir M. Mokri espectacular, la película de Michael Bay no invita al disfrute: no hay ritmo, ni personajes que te importen algo, ni hilo conductor sólido, ni progresión dramática, ni siquiera un poco de autoparodia (cosas como lo del conejito no son autoconscientes, sino directamente infantiloides, y si uno se ríe lo hace por la propia estupidez de la cinta). Menos mal que en su segunda mitad, cuando da comienzo la invasión alienígena, la cinta remonta un poco el vuelo y sí que hay un par de momentos que merecen la pena (especialmente el que se desarrolla en un edificio que se rompe por la mitad), un par de secuencias de acción para variar bien rodadas y entendibles.
Pero si bien en ese tramo hay alguna escena valiosa, que sirve para probar que Bay no es un inútil del todo, en mi opinión no se puede hablar de una lograda batalla final. Más que nada porque no hay un ritmo conseguido entre todas esas acciones que se suceden al mismo tiempo (cada grupo va como a su bola, y los enfrentamientos y acciones suceden sin uniformidad), no hay una correcta progresión de la intensidad ni una resolución lo suficientemente estimulante. En otras palabras: que rodar cine de acción no es sólo planificar un par de escenas vistosas, sino tener un mayor control del tiempo (el ritmo) y el espacio (el escenario). Lo que hay en `Transformers 3´ son sólo ráfagas de acción que por sí solas no sirven para construir algo valioso. Por mucho que James Cameron haya hablado maravillas del trabajo de Bay (más que nada como medio para promocionar su 3D), no hay más que comparar esta con la batalla final de `Avatar´ para comprobar cómo el director de `Terminator 2´ es un narrador excelente, con un gran sentido de la acción y la aventura, mientras que Bay está simplemente obsesionado con los efectos especiales, y el cine siempre es más que eso.

Agotado, mareado y con dolor de cabeza. Así es como termina uno de ver `Transformers 3´, y probablemente ese sea el objetivo: sobrecargar al espectador hasta tal punto que no sepa si acaba de disfrutar de un buen entretenimiento, de sufrir una lobotomía o de ser atropellado por un camión gigante. Argumentos como “es sólo un producto palomitero, cumple su objetivo” o “es Michael Bay, ¿qué esperabas?” no deberían de ser admitidos para defender cinematográficamente un producto tan deficiente (en el que incluso se reciclan sin vergüenza fragmentos de otras películas de su director). Al fin y al cabo, `La Roca´ (1996), `Amaggeddon´ (1998) o `La Isla´ (2005) también eran productos palomiteros y estaban dirigidos por Bay, pero tenían una historia coherente, buenas actuaciones y estaban rodadas con cierto buen gusto. Estas sí que eran películas funcionales, entretenidas, que trataban al espectador con un mínimo de respeto. `Transformers 3´ queda lejos esa equilibrada honestidad y funcionalidad, y se merece más bien otros adjetivos: desastrosa, chapucera y aburrida. 

3 comentarios:

Unknown dijo...

Jajajaja...no, aquí si me vas a fusilar jajajaja. Lo único que puedo decir es que a mi la película me gusto bastante (almenos lo que fue su segunda mitad)

Alain Rodriguez dijo...

Qué va, si tengo amigos a los que les encanta y siempre andamos discutiendo sobre el mismo tema, y de momento no ha habido sangre :P

¿La segunda parte? Sin duda mucho mejor, ¡pero es que la primera es insufrible! Estuve a punto de salirme del cine (cosa que no he hecho en mi vida) aunque fuera para que me diese el aire un rato y luego volver, porque era como si el maldito Bay intentara lobotomizarme el cerebro a base de chistes malos y sobreactuaciones :S

En fin, si la peli hubiese condensado el prólogo (en el que no hay más que paja), durase 90 minutos y hubiese sido un poco más ágil no hubiese sido quizá tan "cruel" con ella, pero estos 157 no se los voy a perdonar a Bay en la vida XD

Unknown dijo...

Es que si se paso mucho con la duración. Todavía si hubiesen sido útiles todos esos minutos, se le podría perdonar, pero simplemente es tiempo perdido