
“Por poco no te he alcanzado el corazón.”-Hanna (Saoirse Ronan)
En Hollywood no son especialmente amantes del riesgo. La verdad es que les gusta jugar sobre seguro y por eso pocas veces se ven elecciones de directores verdaderamente arriesgadas para dirigir una película que ni siquiera vaya con ellos, la posibilidad de ofrecer otra forma de cine comercial. Pero como bien dice el dicho, el que no arriesga no gana, y por ello acaba resultando aburrido ver películas que parecen todas dirigidas por la misma persona, impersonales, como hechas en cadena. Por eso es una verdadera gozada (muchas veces independientemente del resultado) casos como este, en el que un proyecto acción con una historia poco menos que absurda, prácticamente abocada al fracaso, se convierte en una extraña delicia gracias a una mirada diferente, potente y poética del director Joe Wright (`Expiación´, `Orgullo y Prejuicio´).
No es tampoco Wright un director que me encante ni mucho menos. De hecho su `Orgullo y Prejuicio´ (2005), me parece una cinta algo aburrida y la última que rodó, `El Solista´ (2009), un drama bastante blandengue salvado por los extraordinarios trabajos de sus dos intérpretes. Pero su salto al cine de acción no podría haber resultado más estimulante, ofreciendo su particular visión del cine de espías y compaginándolo muy peligrosamente con metáforas de cuentos de hadas, convirtiendo la historia de Hanna (Saoirse Ronan), una joven entrenada por su padre (Eric Bana) en un bosque alejada de la sociedad para acabar con la despiadada espía que mato a su madre (Cate Blanchett), en un extraño cuento moderno, jugando con alegorías (la más evidente la de la villana interpretada por Blanchett como bruja mala) inteligentemente, y saliendo victorioso en algo que podría haber quedado fácilmente ridículo.
