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sábado, 4 de febrero de 2012

`Moneyball: Rompiendo las reglas´, bola baja


“Más vale que esto salga bien…””
-Billy Beane (Brad Pitt)
Cuando hace unos años desde la edición 2009 creo recordar— se aumentó el número de candidaturas a la mejor película en los cada vez menos prestigiosos Oscar, muchos pensamos que esta sería una ocasión excepcional para que se entrase a valorar, aunque sólo fuera con una nominación, películas que en otras circunstancias sólo habrían optado a premios menores —algo así como los casos de `Toy Story 3´ (id, Lee Unkrich, 2010) y `Origen´ (Inception, Christopher Nolan, 2010) el año pasado, para mí desde luego muy superiores a la monárquica triunfadora final—. Pero este año, en lugar de optar por elecciones más arriesgadas y llamativas —ahí están `El Topo´ (Tomas Alfredson),  `Drive´ (Nicolas Winding Refn), `Millennium: Los Hombres que no Amaban a las Mujeres´ (David Fincher), `J. Edgar´ (Clint Eastwood), `Shame´ (Steve McQueen) o `Los Idus de Marzo´ (George Clooney)—, me da la sensación de que se han rellenado los huecos con cosas menores y muy académicas, como `Criadas y Señoras´ (The Help) o esta misma. Cintas correctas pero para las cuales una nominación a “mejor película” y otros premios principales parece excesiva.

No es que `Moneyball: Rompiendo las Reglas´ sea una película desdeñable, para nada. Está bien escrita, bien dirigida y bien interpretada, pero sencillamente no logra ser una gran película. Se echa mucho en falta algo más de pasión en el film dirigido por Bennett Miller, que ya tuvo representación en la gala de los premios de la academia hace seis años con su `Truman Capote´ (Capote, 2005), film que le valiera un merecidísimo Oscar al casi siempre inmenso Phillip Seymour Hoffman —también presente en esta película con un papel meramente anecdótico—. Ya aquella película pecaba precisamente de lo mismo: una frialdad en el tratamiento que hacía que todo lo que sucedía no tuviera la debida trascendencia ni dejara huella en el espectador. De hecho, soy de los que defienden la superioridad del otro film de idéntica temática estrenado en la misma temporada, la más divertida y emotiva `Historia de Un Crimen´ (Infamous, Douglas McGrath, 2006), con una gran actuación de Daniel Craig y en la que el excelente —y casi siempre secundario— Toby Jones componía un Truman Capote que en nada tenía que envidiar al de Hoffman.

sábado, 3 de diciembre de 2011

`La Gran Aventura de Winter el Delfín´, blandita historia de amistad y superación


“Nadie en su sano juicio lo intentaría… Afortunadamente yo no lo estoy.”
-Dr. Cameron McCarthy (Morgan Freeman)
No vienen mal de vez en cuando, estando como estamos viviendo unos tiempos tan amargos y cínicos, ver películas que nos den una perspectiva más alegre y optimista de la vida, enseñarnos que al fin y al cabo no todo es una mierda, que hay cosas buenas y gente buena, y que a veces suceden cosas extraordinarias y admirables. Claro que esto tiene un peligro, y es que, quizá precisamente porque tenemos una perspectiva tan atrofiada y pesimista, estas historias suelen ser más difíciles de tragar o directamente corren el peligro de resultar intragables en gran medida. A pesar de ello todavía hay directores que consiguen hacer creíble y emocionante esa mirada inocente del mundo como J.J. Abrams con su impresionante `Super 8´ (id, 2011), mientras que luego tenemos relatos más blanditos como el que nos ocupa, que no logra más que ser un pasable pasatiempos para toda la familia. Lo cual tampoco es algo despreciable.
`La Gran Aventura de Winter el Delfín´ engañosa traducción de `Dolphin Tale´ (Charles Martin Smith, 2011), pues aquí aventura hay más bien poca nos sumerge, nunca mejor dicho, en una típica historia de amistad y superación basada en un hecho real algo que no basta para dotar de verosimilitud a una película, pues hay que hacer creíble la ficción, sobre un chico que encuentra un delfín herido en la costa y se queda guardándolo hasta que se lo llevan los encargados de un refugio de animales marinos. Ahí se hubiera quedado la cosa, pero entre el chico y el delfín se crea un extraño vínculo, que lleva al muchacho a visitar el refugio para ver cómo progresa el herido, siendo la presencia del muchacho lo único que parece motivar al animal.