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jueves, 5 de enero de 2012

`Un Lugar para Soñar´, simpática colección de tópicos


“A veces lo que necesitamos es veinte segundos de coraje irracional, literalmente veinte segundos de tener valentía aunque te avergüence, y te prometo que el resultado es algo magnífico.”
-Benjamin Mee (Matt Damon)
No tenía pensado ir a ver `Un Lugar para Soñar´ (We Bought a Zoo, Cameron Crowe, 2011) sinceramente, pues, a pesar de tener un reparto que en sí me llamaría fácilmente la atención en otras ocasiones lo suficiente para acercarme a ver una película (Matt Damon, Scarlett Johansson, Thomas Haden Church) la temática en sí y el aroma a producto ligero y dulzón que desprendía me echaban para atrás de mala manera tanto el soleado cartel como el acaramelado tráiler son buena prueba de lo que hablo. Pero como intento no ser como la mayoría de personas, esas que menosprecian sin ver y se guían por sus prejuicios, procuro no cerrarme tontamente puertas y finalmente acabé dándole una oportunidad al film dirigido por el normalmente bastante mediocre Cameron Crowe. Y ciertamente no es nada del otro mundo, pero tampoco es un producto aborrecible.
Básicamente el mayor problema está en Crowe, que me parece un realizador bastante blando que nunca me ha terminado de convencer. Incluso su film más famoso y elogiado, `Jerry Maguire´ (id, 1996, en la Tom Cruise pedía un Oscar a gritos), me parece una cinta entretenida y poco más, mientras que, exceptuando la estupenda `Casi Famosos´ (Almost Famous, 2000, sin duda su mejor película), sus posteriores trabajos como la horrible `Vanilla Sky´ (2001, innecesario remake americano del interesante film de Amenábar `Abre los Ojos´) o la aburrida `Elizabethtown´ (id, 2005) me parecen bastante peores, productos sin chicha que tienden encima a despedir un tufillo de relato de autoayuda bastante intragable. `Un Lugar para Soñar´ también despide ese aroma, narrándonos como nos narra la historia verídica —ejem— de un hombre que tras perder a su mujer se trasladó a vivir con sus hijos a un zoo arruinado y lo sacó adelante contra todo pronóstico. Sorprendentemente la cosa se deja ver e incluso resulta agradable por momentos.

sábado, 20 de agosto de 2011

`Super 8´, magistral ejercicio de nostalgia y pasión cinéfila


“Hay cosas malas, hay cosas malas… pero todavía puedes vivir.”
-Joe Lamb (Joel Courtney)
Cuando se anunció que `Super 8´ (id, 2011), la nueva producción de J.J. Abrams, finalmente no se estrenaría en España hasta finales de agosto (cuando su estreno en Estados Unidos iba a ser a mediados de junio) yo fui de los que se llevó las manos a la cabeza, escandalizado por el injustificado y excesivo retraso de este blockbuster veraniego que (por los trailers y su completamente nostálgico y maravilloso cartel) parecía que iba a recuperar de manera revitalizada el estilo de las producciones de Steven Spielberg realizadas alrededor de los años ochenta y comienzos de los noventa. Un tipo de cine que alguien como yo, que se ha criado mamando de él, echa inevitablemente de menos. Pero una vez pasado el tiempo y llegado el ansiado momento creo que no exagero si digo que la espera ha merecido la pena, y que `Super 8´ es seguramente el mejor broche final inimaginable para un verano no especialmente llamativo por su calidad (con salvables excepciones).
Sí, amigos. Ese señor de nombre J.J. Abrams, que después de una exitosa carrera en televisión (`Perdidos´, `Alias´) saltó al cine devolviendo la vida a dos series cinematográficas completamente hundidas (con `Misión Imposible III´ y `Star Trek 2009´), ha mirado hacia atrás con ojos nostálgicos, y el resultado es ni más ni menos que la mejor película que nos ha dado el verano y, por ahora, una de las mejores del año, por mucho que algunos cínicos se empeñen en no verlo y en desmerecer las cualidades de una cinta sencillamente maravillosa, mágica y emotiva. De estos sujetos nunca faltan, pues tiene que haber de todo. Afortunadamente, el cine, cuando está bien hecho y especialmente cuando desprende tanto amor y cariño en cada fotograma como es el caso, no necesita de defensa alguna. Sencillamente se defiende solo, y de hecho esta crítica es completamente innecesaria (en el supuesto de que alguna no lo sea), lo reconozco.