Mostrando entradas con la etiqueta Crepúsculo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crepúsculo. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de febrero de 2012

NO es lo mismo ser blando que ser sentimental


*Blando: Débil de carácter, falto de energía o severidad.
*Sentimental: Que contiene elementos que emocionan o conmueven, expresa sentimientos de amor, pena o ternura.
Del mismo modo que no es lo mismo ser romántico que ser un meloso, no es lo mismo ser blando que ser sentimental, dos características que muy unidas a la hora de juzgar el carácter de las personas —guste o no guste el mostrar los sentimientos es visto en muchos sitios como síntoma de debilidad—, pero que a la hora de juzgar las cualidades de un relato ya sea cinematográfico o de cualquier otra naturaleza no están necesariamente relacionados. ¿La razón? Pues además de evidente, me parece bastante razonable: una película sentimental puede tener fuerza, garra y pasión a la hora de reflejar cierto qué tipo de sentimientos —amor, dulzura, ternura…— que suelen ser relacionados con ese tipo de blandenguería o temáticas empalagosas. Porque en el cine, lo que cuenta es la fuerza narrativa, de cómo contar la historia, no lo supuestos puntos flacos de la historia en sí.

Todo esto, como el lector avispado habrá podido prever, viene a cuenta de la reciente `War Horse´ (id, Steven Spielberg, 2011), que ha venido precedido de no pocos comentarios exceptivos tachando la trama de la película de bobería, cursilada o infantiloide, y ha servido para que los detractores del veterano director —que son más de los que en un principio hubiera podido sospechar— hinquen bien el diente, tachándolo alegremente de realizador blandengue y edulcorado que busca siempre la lágrima fácil a toda costa. Como fan incondicional de Spielberg, al que considero merecidamente uno de los mejores directores de la historia, uno no puede más que quedarse estupefacto. No es este texto, no obstante, una carta de defensa enfurecida hacia la obra de este hombre —que creo que se defiende bien solita—, sino una reflexión acerca de algunas diferenciaciones en lo que se refiere a una utilización de términos que creo equivocada, más allá de la opinión de cada uno.

domingo, 4 de diciembre de 2011

`La Saga Crepúsculo: Amanecer, Parte 1´, aburrido entretenimiento con un potente desenlace


“No voy a matarte, sería demasiado fácil para ti. Te mereces vivir con lo que has hecho.”
-Jacob (Taylor Lautner)
Supongo que no es demasiado ético atacar una saga por el tipo de público al que va dirigida, por más que sea un tanto risible ver las colas llenas de adolescentes eufóricas y todas esas histéricas reacciones que se dan en las salas de cine en las que se proyecta `La Saga Crepúsculo: Amanecer, Parte 1´ (The Twilight Saga: Breaking Dawn, Part 1, 2011), penúltima entrega de la exitosa franquicia —el último libro ha sido dividido en dos, por eso de explotar al máximo la gallina de los huevos de oro—. Y es que si bien todo esto convierte el ir a ver una de estas películas en un proceso un tanto bochornoso, bien es cierto que otras sagas que gozan de mí simpatía —como `Harry Potter´ y `ESDLA´ (TLOTR)— también tienen fanáticos seguidores con comportamientos no menos irracionales y censurables. No, el verdadero problema es cuando la productora es bien consciente del poder adictivo que tienen  sobre sus seguidores, y se dedican sencillamente a darles lo que piden sin currárselo un poquitín, sin esforzarse por contar una buena historia.
En ese sentido, no dice mucho del respeto que siente la productora Summit Entertainment por su público el que hayan estrenado un producto tan vago y poco eficiente, cuando estamos hablando de una franquicia que ha recaudado millones alrededor del mundo y que no está precisamente falta de medios y presupuesto —al menos en ese sentido la cutre primera entrega tenía la excusa de estar hecha con cuatro duros—. La elección de un director aparentemente con el suficiente criterio como Bill Condonrealizador de `Kinsey´ (id, 2004) y `Dioses y Hombres´ (Gods and Monsters, 1998)—, así como implicados de talento como Guillermo Navarro o Carter Burwell —recuperando su puesto en la saga tras los aportes de Alexandre Desplat y Howard Shore—, parecían razones suficientes para confiar en que esta cuarta entrega de esta saga que había ido yendo a mejor —poco a poco— cumpliera con unos mínimos en lo que a espectáculo juvenil se refiere, y me refiero para con cualquier tipo de espectador, no sólo fans fervientes de la obra de Stephenie Meyer o enamoradas del atractivo de los protagonistas. Y he ahí el problema clave de `Amanecer, Parte 1´: que es una lujosa superproducción increíblemente aburrida, torpe y light.